sábado, 17 de septiembre de 2016

La palabra es neutra

No hay palabras más poéticas que otras. Eso es un mito. No se llega a la poesía por las palabras que se eligen; la condición poética se construye a partir de las palabras, que son recursos. Se puede hacer poesía con la palabra cielo, pero también con zapato, culo, termómetro o calefón.

Pretender que usar ciertas palabras (vayamos al cliché: firmamento, brisa, corazón, alma, dolor) es hacer poesía es como pretender que se pintó una obra de arte solo por usar determinado color. Es estúpido, y aun así hay muchos que lo piensan.

Con otras palabras, Bajtín explica este carácter neutro de las palabras y de dónde surge la chispa de lo expresivo (las negritas son mías).

«Escogemos la palabra según su significado, que de suyo no es expresivo, pero puede corresponder o no corresponder a nuestros propósitos expresivos en relación con otras palabras, es decir con respecto a la totalidad de nuestro enunciado. El significado neutro de una palabra referido a una realidad determinada dentro de las condiciones de terminadas reales de la comunicación discursiva genera una chispa de expresividad. Es justamente lo que tiene lugar en el proceso de la creación lingüística con la realidad concreta, sólo el contacto de la lengua con la realidad que se da en el enunciado es lo que genera la chispa de lo expresivo: esta última no existe ni en el sistema de la lengua, ni en la realidad objetiva que está fuera de nosotros».

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