sábado, 13 de febrero de 2016

Ironía

Había allí en el fondo, junto a la pileta,  una especie de glorieta cerrada o jardín de invierno. Tenía un techo de tipo oriental, con dos cúpulas agudas. Abajo, pude ver más tarde algunos pájaros. Era en verdad un jaulón con techo bonito y paredes de alambre fino. Un par de cotorras celestes, un canario y algunos pajaritos de pico rojo y alas moteadas. Me quedé mirándolos. Había en ellos una cierta quietud o resignación. Afuera, un palomo en el pasto insistía en seducir a una paloma. Revoloteaban, corrían, se escapaban el uno del otro. No hubo cópula, pero en un segundo se fueron volando. Adentro, alambres fríos con forma de nido, sin ramitas ni hojas, ni hilos, ni cría.

No hay comentarios:

Publicar un comentario