lunes, 28 de septiembre de 2015

Ayer y hoy de un taller literario

Hace poco me enteré, por una amiga, de que había vuelto a funcionar el taller literario del Instituto Pirán, donde cursé la secundaria. La noticia me dio mucha felicidad porque pasé los mejores momentos de mi adolescencia en ese espacio.

En aquellos años, coordinaba el taller la profesora Leonarda Borsellino. Los encuentros eran los miércoles, en el contraturno, y duraban una hora y media o dos horas (no recuerdo bien). Y, por supuesto, ese día se convirtió en mi preferido de la semana. Aún hoy lo es.

Lo que me gustaba del taller no era solo lo literario, sino lo transversal que era. Asistíamos alumnos de diferentes años y eso lo hacía plural. Y nos unía algo más fuerte que la edad: todos sentíamos pasión por la misma actividad, escribir.

El taller literario me salvó. Y no exagero. La secundaria a la que asistía era comercial y yo iba allí solo por continuar con mis compañeras de primaria y, algo no menor, me quedaba a unas pocas cuadras de casa. Eso me volvió una isla: no encontraba puntos de contacto con mis compañeras de curso. El taller, sin embargo, me hacía compartir gustos, inquietudes, ideas con pares que yo sentía más cercanos.

Las clases tenían siempre el elemento sorpresa. Leonarda (Narda para nosotros) traía una propuesta distinta cada clase, nos invitaba a jugar con las palabras, nos hacía imaginar a partir de sonidos... Todo podía ocurrir allí. Ese espacio era un solaz para mi creatividad dormida el resto de la semana. Más aún, esa variación constante, esa impredictibilidad del taller me hacía sentir que no había límites no solo en el taller, sino en mi propia escritura. Así como la coordinadora podía ser dúctil, cambiante y creativa sin límites, ¡yo también podía serlo!

Editábamos por aquellas épocas una revista llamada Letra Joven. Publicábamos un número ¡por año! con los trabajos más destacados. Todavía tengo ejemplares guardados en mi biblioteca. Me generan ternura hoy, y mucho orgullo. Fueron mis primeros ensayos, mi primer salto al papel.

Hoy las tecnologías de la información y la comunicación revolucionaron a los talleres literarios. Hoy no hace falta recaudar fondos para comprar papel y editar una revista. Hoy se puede abrir un blog o crear una página de Facebook. Hoy el lector tiene voz, deja comentarios, pone Me gusta, comparte, difunde, apoya...

Así, Letra Joven es hoy un blog. Allí escriben los adolescentes que cursan hoy en el que fue mi secundario. Lo administra la profesora María Belén Rodríguez Bazzi, quien coordina el taller. Leo a estos jóvenes y me emocionan sus textos, tan atravesados por la muerte, el juego, el humor..., temas no tan distintos de los que a mí me movilizaban cuando tenía su edad. Y soy una extraña para ellos, claro está. Soy una lectora anónima más de internet, sí, pero, aunque no lo sepan y aunque no los conozca en persona, me alegra tanto que escriban, que se expresen.

Ojalá crean siempre con tanta fe en el poder de la palabra.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Juan L. Ortiz sobre la poesía

«Naturalmente... siempre se busca la poesía... es tan fugitiva como podría serlo la felicidad tal como la conciben los hombres».
Juan L. Ortiz, en Una poesía del futuro. Conversaciones con Juan L. Ortiz.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Sobre Cuñadas, de Franco Verdoia

Cuñadas, de Franco Verdoia, es un libro de fotografías editado en 2013 por La Luminosa.

El libro reúne fotografías tomadas entre 2005 y 2013 y retrata a tres mujeres (Beca, Flaca y Norina) que comparten techo y comida desde hace más de sesenta años. Testimonio de hombres ausentes, siestas, mates con rodajas de limón, caderas quebradas y tinturas para el pelo encanecido.

«Es a través de las imágenes de esta vejez inevitable, que también se deja ver un retrato escondido de mi infancia», dice Verdoia.


Franco Verdoia nació en Las Varillas, Córdoba (República Argentina), en 1977.



Cuñadas from Franco Verdoia on Vimeo.


jueves, 17 de septiembre de 2015

Hay que intentarlo

Hoy, en la estación Carlos Gardel del subte, me llamó la atención un hombre de unos sesenta y pico de años, jovial, de jean y zapatillas, que miraba con atención el andén de enfrente. Había allí una muchachita que cantaba tangos. Cantaba es una manera generosa de decirlo, ya que desafinaba.

Finalmente, no pude controlarlo: largué la carcajada y busqué en el hombre cierta complicidad. El hombre miraba a la muchacha con una sonrisa. Entendió mi gesto y me contestó:

—Está cantando tango. Es embromado eso. Pero a mí me gusta porque sigue, así y todo sigue.

Una lección importante.

Octubre de 2011

Poeta oxímoron

Prévert es seco, parco y a la vez tan generoso. Diría que es un sufrido de la palabra. Un poeta oxímoron. Versos parcos y ricos al mismo tiempo. Su parquedad es su mayor riqueza.

Octubre de 2011

Liao sobre los poetas

21 de febrero Nuboso Irrupción de un frente frío

Excepto los poetas,
¿hay alguien más en el mundo
capaz de nadar en una piscina sin agua?

Jimmy Liao, Hermosa soledad.


Ruta

I

Cuando el mediodía,
las vacas se acercan a la renglonadura del alambrado.
Se reúnen a esperar el espectáculo musical,
esa melodía extraña que hacen sin parar
camiones y autos.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Para escucharte mejor

Vivimos en un mundo visual; «una imagen vale más que mil palabras», nos decimos. Pero es mentira. El mundo no se reduce a las luces estroboscópicas de los videojuegos, a la fotografía, al recorte de la realidad que hacen las cámaras de televisión. Además están los aromas, los sabores y los sonidos.

Hace unos años, al respecto, me abrió los ojos (o, mejor dicho, los oídos) el sitio mexicano Archivosonoro.org. Se trata de una suerte de repositorio de sonidos principalmente de México: sonidos ambientales (de un río o un parque, por ejemplo), música y registros radiales. Me he deleitado incansablemente con los archivos de cajitas musicales y he trabajado en numerosas ocasiones con el material del sitio para inspirar a mis alumnos de taller de escritura.

Sonidos de Rosario es un sitio argentino con una filosofía similar. Desde 2002, almacena registros acústicos de la ciudad de Rosario con el objeto de, según dicen los responsables del proyecto, «documentar la riqueza sonoro-cultural de la urbe y de preservarla para las generaciones futuras». El plus de este sitio es que también incluye la sección Salón de lectura, con poemas —como «El parrillero» del poeta rosarino Leandro Llull (grabado en 2012)— y otros textos leídos por sus autores.

Olor a infancia



Esta mañana pasé por una casa en cuyo frente había una gran enredadera florecida. Las pequeñas flores blancas me llevaron a un tiempo anciano, en el que yo tenía unos seis o siete años y jugaba en el patio de mi abuela paterna. Allí también había una enredadera con flores de aroma intenso, no sé si las mismas, pero al menos muy parecidas. Me pasó lo que a Proust con su magdalena.

«Y desde que reconocí el gusto del trocito de magdalena mojada en la tila que me daba mi tía (aunque todavía no supiera y debiera dejar para más tarde el descubrir por qué ese recuerdo me hacía feliz), en seguida la vieja casa gris, donde estaba su habitación , vino como un decorado teatral a añadirse al pequeño pabellón que estaba sobre el jardín (...)».

La infancia es un ovillo que dejamos en una habitación lejana. La punta del ovillo suele ser un olor, un sabor, que llega de manera inesperada. En la nouvelle La muerte de Iván Ilich, el agonizante Iván recuerda, en su lecho, aquellas ciruelas pasas que le daban de niño, ese sabor particular, el jugo abundante. Tal recuerdo le permite reconocer, con inmenso dolor, la ingenuidad y la frescura perdidas de su niñez, momento en el que todavía no había cedido a las presiones de la sociedad, al decoroso comme-il-faut.

Pero los primeros aromas no son felices para todos. Acaso no haya mayor hostilidad olfativa que la que recibió al nacer Jean-Baptiste Grenouille, el asesino creado por el escritor alemán Patrick Süskind. El pobre nació a la intemperie, en una calle de París, en medio de la suciedad, entre pescados putrefactos, de una madre filicida que pensaba abandonarlo a su suerte. Y él mismo nació, —pobre, pobre hombre— privado del aroma acaramelado de los bebés, que, según la nodriza Jeannie Bussie, hace que los amemos:

«"(...) Father, you know what I mean? Their feet, for instance, they smell like a smooth, warm stone-or no, more like curds… or like butter, like fresh butter, that’s it exactly. They smell like fresh butter. And their bodies smell like… like a griddle cake that’s been soaked in milk. And their heads, up on top, at the back of the head, where the hair makes a cowlick, there, see where I mean, Father, there where you’ve got nothing left…” And she tapped the bald spot on the head of the monk, who, struck speechless for a moment by this flood of detailed inanity, had obediently bent his head down. “There, right there, is where they smell best of all. It Patrick Suskind: «Perfume. The story of a murderer» 7 smells like caramel, it smells so sweet, so wonderful, Father, you have no idea! Once you’ve smelled them there, you love them whether they’re your own or somebody else’s. And that’s how little children have to smell-and no other way».


Pienso en aromas posteriores, en otras improntas olfativas, más allá de la infancia, y me pregunto a qué huele el amor. ¿Olerá del mismo modo el amor el contrariado que el correspondido? El narrador de El amor en los tiempos del cólera, en ese famosísimo comienzo de novela, huele el cianuro y lo asocia indefectiblemente al mal de amores:
«Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados».
Gabriel García Márquez,  El amor en los tiempos del cólera.


El olor activa el recuerdo, abre cajones donde guardamos el pasado, feliz para algunos, desgraciado para otros. Y no nos pide permiso. Llega y nos deja tambaleantes, como a mí esta mañana previa a la primavera, frente a esa reja tapada por flores blancas y recuerdos de infancia.

A modo de cierre olfativo, permítaseme citar estos versos, escritos por la nariz enamorada y primaveral de Juan Ramón Jiménez:


XX
Eva
I
¡La primavera, placer!
—Flores, flores, flores, flores—.
Sobre todos los olores,
¡qué inmenso el tuyo, mujer!

lunes, 14 de septiembre de 2015

Los libros y el orden



Estos días estuve leyendo un libro de Marie Kondo, una japonesa que asiste a sus clientes para ordenar sus casas. El libro, titulado La magia del orden, es muy fácil de leer y da consejos prácticos para volverse ordenado. La autora tiene su método, bastante drástico por cierto. Hay un apartado dedicado por completo a los libros. Básicamente, la autora dice que debemos conservar solo aquellos libros que nos dan felicidad. El resto, hay que desecharlos, regalarlos, liberarlos. Tener cien libros, dice, es demasiado.

Yo no sé cuántos tengo, pero seguramente tengo más de cien. Pero ¿cómo hacer para desprenderse de un libro si uno es un pequeño ratón de biblioteca? ¿Acaso hay que resignarse a perder lo que uno ha resaltado o subrayado en su ejemplar? ¿Dejar ir dedicatorias, tapas acariciadas, páginas antiguas que huelen a vainilla?

Kondo afirma que somos los libros que leímos, que esas páginas no se van jamás. Pero ¿somos los mismos cuando leemos y releemos? ¿Somos los mismos cuando rechazamos un libro y lo retomamos con gusto diez años después? ¿Qué cuenta: las palabras textuales o la emoción que nos dejan?

Miro mi biblioteca y veo unos voluminosos diccionarios de sinónimos y algunas novelas que con seguridad no voy a releer. Me pregunto cuántos libros me dan alegría realmente...

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Grupo Literario Marta de París en SADE (sede central)

El Grupo Literario Marta de París convoca a compartir la reunión mensual que se realizará el miércoles 23 de septiembre de 2015 a las 18.30, en SADE sede central, Uruguay 1371, 3.° piso.

Programa de actividades

  1. Disertación: «Por qué Shakespeare sigue dando de qué hablar», a cargo de la actriz y dramaturga Lic. Mónica Maffía.
  2. Poetas invitados: Marcos Silber, Jorge Paolantonio, Daniel Del Percio y Evaristo Santana.
  3. Ronda de lecturas: quienes deseen participar, deberán inscribirse por correo electrónico a Graciela Bucci (grabucci@yahoo.com.ar)y recordar la consigna de la lectura de un poema breve o un cuento de una página. El cupo de lectores es de diez.


Grupo Literario Marta de París
Comisión ejecutiva: Graciela Bucci, María Paula Mones Ruiz, David Sorbille.
Presidente honoraria y fundadora: Marta de París.
Miembro de honor: Rubén Vela.
Secretaria de prensa: Mabel Fontau.
www.martadeparis2012.blogspot.com.ar

lunes, 7 de septiembre de 2015

Taller gratuito de escritura en el Centro Cultural Kirchner



Taller libre y gratuito, con inscripción previa y selección.

Coordinadora: Mariana Obersztern (docente, autora y directora teatral).

Cupo: hasta 30 participantes.

Horarios: viernes 11, sábado 12 y domingo 13 de septiembre de 17:00 a 20:00.

Lugar: Centro Cultural Kirchner (Sarmiento 151), sala 304.

Cierre de la convocatoria: lunes 7 de septiembre.

Para participar de este taller completar el formulario de inscripción y enviarlo junto al material requerido a talleres@culturalkirchner.gob.ar.


Más infohttp://www.culturalkirchner.gob.ar/agenda/articulo/385/las-palabras-taller-de-escritura.html

viernes, 4 de septiembre de 2015

Una vaca negra

Perdón, pequeño Aylan.


El agua es una vaca negra.
Mira al niño muerto en la orilla
y se le humedecen los ojos.

Lo lame como a un ternero.
Lame sus ojos vacíos
la boca abierta que ya no llama a mamá
las manos que se soltaron de papá.

El agua muge en la espuma.
Mu
Mu
Muerte.

Homenaje al libro en el Museo Mitre