jueves, 8 de octubre de 2015

Vamos de paseo

En una de mis caminatas al atardecer, vi a varias personas en la vereda de una casa. La mayoría estaban vestidas de oscuro y rodeaban a una mujer mayor en camisón turquesa y pantuflas. Al mirarla, era fácil notar que estaba feliz. Miraban un auto estacionado, con el baúl abierto, donde había un enorme ataúd.
—Y este es el ataúd —dijo un hombre.
—¡Entro muy cómoda ahí adentro! Qué maravilla. ¡Me meten ahí y me llevan a pasear! —La emoción de la mujer era contagiosa. Su felicidad llegaba a la vereda de enfrente, donde estaba yo.
—Es grande, sí.
Finalmente los perdí de vista, pero escuché el consejo necesario:
—Yo subo, pero vayan con cuidado, por favor.

(¡Gracias, Andrea Madruga, por la idea!).

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