lunes, 17 de agosto de 2015

Mil combinaciones

Las noticias llegan.
El teléfono suena cada vez más amargo.
Primero el tumor y luego
los estudios, el tratamiento, la quimio, los rayos
y los hay que tener fe.

La última vez
estabas flaca como un junco.
Me regalaste un huevo de Pascua.
Habías hecho varios para ganarte unos pesos.
Me mostraste tu patio nuevo.
Estas son mis plantas, dijiste.
Verdes y tupidas, llenas de vida.
Hablabas del futuro
y tenías mil planes para ser feliz.

Ya no atendés el teléfono,
por eso te hablo por poema.
¿Escuchás cuántas personas
arrastran los pies por los pasillos?
¿Cuántos tubos de luz brillan
en tu cielo internado?

Pasé el domingo buscando fotos.
Ninguna de cuando te conocí.
Y nada de esa vuelta
cuando no pude abrir una valija
y probamos todas las combinaciones del candado.
Apenas una de la extraña postura
con que cebás mate, de parada,
otra de un Año Nuevo
muertas de risa, con estrellitas en la mano
y esta otra desde la ventanilla
mientras despedías mi micro en la terminal.

Mil planes que todavía resuenan en tu casa,
pero el futuro es un candado trabado.
Seguimos probando una a una las mil combinaciones.
Se nos acaban los números.
El futuro está roto aunque tengamos fe.

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