jueves, 27 de agosto de 2015

Después

Cuando el viejo murió
fueron sus hijas en comitiva a la casa
a sacudir
a plumerear
a barrer la muerte de las baldosas.

Pusieron en bolsas negras
40 pulóveres apolillados
32 partes rotas de muebles
19 tiques de compras de tornillos.

Bajo la mesada
en el fondo del estante de abajo
encontraron una licuadora
con el plástico engrasado
lleno de moho.

Qué abandono, por favor.
Cómo podía vivir así.

Limpiaron todo y volvieron satisfechas a sus casas.
Y durmieron.

Lo harán tranquilas tantas noches
mientras el moho oscuro crece y crece
mientras la grasa escondida y miserable
espera
espera
espera el día
para ser revelada.

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