martes, 21 de julio de 2015

Tentación

Imagen: Apple vía Photopin (licencia)


No me des una manzana, corazón.
No me tienta.
Es aburrida
perecedera.

Más bien, dame de comer de esa luz
tibia, amarilla
que crece sobre el pasto por las tardes.
Dame un bocado
de los colores otoñales
que vos mismo has probado.
Mordisqueemos juntos
la sagrada sombra de los árboles.
Alimentame con lo que persiste,
con lo que se va, pero regresa,
con lo pequeño,
que danza en compañía.

La manzana...
dejala en el árbol con su rojo pasión.
Con el tiempo caerá
y perderá su jugo,
se arrugará la piel,
se pudrirá amargamente.

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