jueves, 18 de junio de 2015

Reseña: Poesías en camisón




Poesía
Poemas en camisón
Alicia Márquez
Edición de la autora
92 páginas
ISBN: 978-987-33-4148-9

¿Cómo es la poesía puertas adentro? ¿Qué máscaras caen en la intimidad? En su último libro, Alicia Márquez propone una mirada lírica despojada de toda vestidura —pero no por ello desnuda o descarnada—. Los poemas emergen naturales, sin maquillaje, fieles a eso que somos cuando estamos en casa, «en camisón». Lo íntimo está presente en todo el libro, desde la encuadernación artesanal, hecha a mano, a la vieja usanza, la tirada pequeña (de solo sesenta ejemplares), hasta la voz que se hace oír en cada poema con palabras simples, directas, cotidianas.

La mirada de Márquez es una, pero, a decir verdad, son múltiples las voces que resuenan en el libro. Las minorías y los marginados, los silenciados se hacen escuchar en poemas como «Apareció el bebé perdido», «Quebrao de pescado seco», «Lapidaciones» y «Mujeres», un verdadero himno a la belleza femenina real.

Noticias del diario, viejas fotografías, postales, cuadros, melodías, personas..., nada, por muy pequeño que sea, escapa a la mirada profunda de Márquez. Un poema dedicado a la naftalina («Acomodé todo el invierno en cajas / y arrojé, como quien no quiere la cosa, / blancas, redondas e inapelables bolitas. / Pero se me fue la mano») resulta un viaje al pasado del que no se sale indemne. Una visita a la ferretería («La ferretería es, a mi olfato, / el más delicado mercado persa, / con sus tapas de inodoro / laqueadas / y sus cepillos con los pelos de punta») termina en acto de magia. En una sala de espera («La gente no saluda. / Todos están suspendidos en el limbo»), hay perdedores y vencedores.

Por otra parte, la mirada exterior y la interior no se diferencian, más bien se confunden, se combinan. No hay límites claros. El afuera paisaje no es más que un claro reflejo del adentro humano, pero no a la manera de los románticos, sino a la manera marqueciana, atravesada por la ironía y el humor. Y estas últimas son salvíficas; sin ellas, la crudeza de lo cotidiano y el dolor propio de la realidad serían intolerables. El humor se convierte entonces en una redención: por el humor, lo trágico de la vida se vuelve amable y, en la oscuridad más cerrada, es posible que la palabra eche luz.

Poemas en camisón es un libro generoso: no pide nada al lector y, a cambio, se lo da todo. No exige bibliotecas enormes a cuestas ni consultas urgentes al diccionario; el fraseo es llano, accesible, franco. No esconde ni tergiversa. En pocas palabras, trata al lector de igual a igual, como un amante que, a punto de sacarse la última prenda, invita al juego del placer (acaso qué otra cosa es la poesía).

2 comentarios:

  1. ¡Gracias Verónica! Me hiciste muy feliz y además entendiste perfectamente lo que yo quiero que suceda cuando escribo poesía. Beso grande.
    Alicia

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