miércoles, 17 de junio de 2015

La SEA y la tecnología

Cuando se busca enfrentar la palabra a la tecnología, se pierde. Y no lo digo porque la tecnología sea mejor o más fuerte, sino porque no son opuestos. Se pierde por no comprender. La tecnología ha generado nuevas formas de discurso y no reconocerlas es grave, es no ver la totalidad. No reconocerlas es negar la realidad tal como es.

Odio (y no hay palabra mejor) que los escritores se pongan en un pedestal y digan cosas como: «Somos los guardianes de la palabra» o «No hay quien escriba mejor que nosotros». Yo misma lo he hecho en algún momento y ahora me arrepiento. Me censuro si el mero pensamiento amaga. No está bien. Los escritores somos alfareros. Hacemos vasijas de palabras, nada especial. No es una actividad mejor que la del panadero que hace obras de arte con harina, vamos.

Por eso, cuando me llega un mensaje como el que sigue de parte de la SEA, me hierve la sangre. Pararse en ese lugar y decir lo que dicen es no entender nada de la escritura.

Dicen, a modo de saludo por el Día del Escritor (las negritas son mías):

«Cuando la humanidad entera parece encaminarse a un lenguaje de ruidos, signos, caritas e interjecciones, obligada por programas de computación y comunicación tiranos, la literatura adquiere una significación socialmente aún más relevante que la que siempre tuvo. La revalorización constante de la palabra bien escrita es uno de los fines, también, de las organizaciones de quienes escriben. Y una de las maneras de celebrar al lenguaje escrito, bien escrito, es distinguir a sus cultores. Así lo venimos haciendo desde los primeros tiempos de a SEA en esta fecha del Escritor. Este año nuestro reconocimiento es para Luis Gregorich, Silvia lparraguirre, Paulina Juszko y Tomás Abraham, nuevos Socios Honorarios de la institución».
Mensaje de la SEA por el Día del Escritor (ya transcripto)

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