viernes, 27 de junio de 2014

Poemas y consignas

Qué felicidad cuando un alumno escribe un poema tan bello, tan profundo, tan enorme que la consigna con que uno pretendió inspirarlo termina siendo una mera tontera literaria, algo pequeño y, por supuesto, olvidable.

Daniel Durand y la rosa pulverizada

Detrás del ventilador gris
una rosa blanca
se inclina hacia las paletas
cuando comienzan a girar.
Las aspas, el remolino la absorbe,
pulveriza la flor
y la dispersa hacia adelante junto con el viento,
pétalos licuados en la brisa fresca del Yelmo,
jugosos caen rectos desde el aire, se pegan en el piso
y en mis hombros.
Detrás del ventilador el cabo pelado
todavía vibra recto verde vacío.

Fuente: http://laorejamartes.blogspot.com.ar/2010/08/daniel-durand-poemas-y-entrevista.html

lunes, 23 de junio de 2014

Descubrimiento

Hace unos días descubrí que disfruto con locura de escribir finales que dejan en suspenso a los personajes unos momentos antes de una tragedia, que no está consumada, pero que es inevitable. Pienso en «El hambre» o en «El vampiro». Al mismo tiempo que escribo el punto final, pienso: «Pobrecito» y me sonrío...

Soy una sádica.

jueves, 19 de junio de 2014

El vampiro

El vampiro vio el plato servido de fideos con pesto. «Delicioso», dijo feliz tras el último bocado hasta que recordó los ingredientes.

lunes, 16 de junio de 2014

Topiario



La planta había nacido en cautiverio
en un vivero muy conocido de la ciudad.
Tenía las hojas verdes y brillantes,
a pesar de su instinto.

La cuidaban jóvenes empleados,
de ocho a cuatro,
y así obtenía el líquido alimento,
la luz torva del sol,
la humedad justa todo el año.

Soñaba con paisajes anchos
y menos concurridos.
Espacios donde estirarse,
donde crecer con locura.

Un día maldito
se pusieron de moda los topiarios.
Las señoras que coleccionaban jarrones
salieron a comprar plantas bonitas.
Llegaron las tijeras y las formas redondas.
A la cautiva se le impuso el fanático esferismo.

Fueron pulgones, dijeron,
la falta de luz, malos tratos...
Perdió su empleo un joven empleado.

Soñaba con paisajes anchos...
La planta seca está feliz en la vereda.
Ve pasar los autos, la mea un perro.
Ha perdido la forma,
las hojas
y las ramas.

Se estira libremente sobre la baldosa
con antigua locura vegetal.

sábado, 14 de junio de 2014

Idilio

Fuente: Museo Nacional de Bellas Artes


Hace poco conocí el nombre del pintor de esta obra y su título. Ya había visto esta pintura, pero nunca me había detenido demasiado en ella. Se titula Idilio criollo y es de Jean Léon Pallière.

Muestra a un gaucho y una china conversando en el exterior de un rancho. Ella, en escucha atenta; él, dispuesto a seducirla. De ahí el título: idilio criollo. El pintor nos sitúa en el instante previo del beso, de la entrega, de la consumación, cuando todo está en potencia, pero no en acto.

Y lo que más me llama la atención es el paralelismo que hace con las palomas que están en el techo: una ya está cómoda en él y otra, en vuelo, está llegando para posarse al lado. También es el instante previo a los arrumacos, al arrastrar el ala, a la consumación...

¡Cuánto me enternece esta pintura!

martes, 3 de junio de 2014

Sobre el bien perdido

Del bien perdido, al cabo, ¿qué nos queda
sino pena, dolor y pesadumbre?

Alonso de Ercilla, La Araucana, canto II.