sábado, 9 de agosto de 2014

Algunas notas al margen sobre Oda telegráfica a Tenochtitlán, de Santiago Bullrich



Hace poco terminé de leer Oda telegráfica a Tenochtitlán, de Santiago Bullrich, editado en Buenos Aires en 1957 (no tiene datos editoriales, por lo que deduzco que fue una edición del autor).

El texto carece de todo tipo de paratextos y combina versos y prosa, lo cual es muy interesante. Abusa, sin embargo de los adjetivos (a la segunda hoja dan ganas de darle en el ojo con un adjetivo) y tiene un tono algo pretencioso para mi gusto.

A pesar de todo, ¡algunos adjetivos están tan bien elegidos! Y el tono pretencioso de la prosa se opone a la austeridad de los versos. ¿Algo premeditado para lograr un golpe de efecto al pasar de la prosa al verso y viceversa o una mera casualidad?

No me pongo de acuerdo: no sé si el libro es una genialidad o un mal texto con contadas chispas de talento.

Dos adjetivos que me gustaron:

En el campo, al atardecer, quedan cinco mil muertos, que mirará la luna monocular sin chistar en la noche.

La serpiente (...) echa su cuerpo bien pegado a la tierra, lo tuerce, caracolea, tiende la cabeza mordiente hacia atrás y da el zarpazo.

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