lunes, 16 de junio de 2014

Topiario



La planta había nacido en cautiverio
en un vivero muy conocido de la ciudad.
Tenía las hojas verdes y brillantes,
a pesar de su instinto.

La cuidaban jóvenes empleados,
de ocho a cuatro,
y así obtenía el líquido alimento,
la luz torva del sol,
la humedad justa todo el año.

Soñaba con paisajes anchos
y menos concurridos.
Espacios donde estirarse,
donde crecer con locura.

Un día maldito
se pusieron de moda los topiarios.
Las señoras que coleccionaban jarrones
salieron a comprar plantas bonitas.
Llegaron las tijeras y las formas redondas.
A la cautiva se le impuso el fanático esferismo.

Fueron pulgones, dijeron,
la falta de luz, malos tratos...
Perdió su empleo un joven empleado.

Soñaba con paisajes anchos...
La planta seca está feliz en la vereda.
Ve pasar los autos, la mea un perro.
Ha perdido la forma,
las hojas
y las ramas.

Se estira libremente sobre la baldosa
con antigua locura vegetal.

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