lunes, 5 de mayo de 2014

La ambulancia

Extraño viaje
en el mar del tránsito.
De babor a estribor.
De estribor a babor.

El enfermo, quieto y asustado,
flota como un ahogado
sobre la camilla.

Y, entre los autos, avanza la sirena.
Ella canta,
pero todos la esquivan.
¿Con cera se tapan los oídos?

Sin cola
sin larga cabellera
y sin mitos,
hoy
su voz es melodía de dolores
que riman con la muerte.

Canto lleno de sal
que no seduce.

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