lunes, 15 de diciembre de 2014

Una conferencia de Vargas Llosa sobre el Inca Garcilaso

Mi balance 2014

Llega diciembre y, con él, los balances. Mi año estuvo cargado de emociones. El nacimiento de mi primera hija, Julia Ema, me movilizó por completo. De eso, en verdad, se trató mi año.

En cuanto a lo literario, puedo decir que terminé de escribir mi segundo libro, cuya publicación sigue pendiente por el momento; asistí a varias lecturas de poesía, entre las que la de Las Pretextas sigue siendo mi favorita; fui a un par de presentaciones de libros de poetas amigas.

Pero se pueden hacer todavía otro balance literario: me puedo preguntar cuál fue el mejor libro que leí este año. No he leído tanto como hubiera querido, pero leí. Descubrí a Murakami. Leí con admiración Papeles al día, el segundo libro de Verónica Peñaloza. Me adentré en La cautiva, de Esteban Echeverría. Me enamoré de Poemas en camisón, de Alicia Márquez. Sin embargo, el libro que me deslumbró fue escrito hace añares, en el siglo XVI: La araucana, de Alonso de Ercilla.

Lo destaco por tres motivos:
  1. el autor tenía más de treinta años cuando publicó la primera parte (se puede publicar a cualquier edad);
  2. el autor era soldado, no escritor (cualquiera puede escribir, no es una actividad propia de quienes estudian la literatura académicamente);
  3. el autor era buen lector (prueba de que la lectura es la base de una buena escritura).
La factura de este poema narrativo es magnífica. Me encantaría escribir así, con esa fluidez narrativa, con esos versos tan naturales...

sábado, 13 de diciembre de 2014

Ella

Creció en mí.
No sé de qué patria ha venido.

A veces se queda mirando el aire
y sonríe.
Pienso en mis ancestros,
en la hermana que no llegó a conocer.
Sonríe a la nada. Ríe y mira
el rincón vacío.

Conoce mis entrañas más que yo.
Y no sé de dónde viene.

Se supone que soy su guardiana, su perra guía...
pero estoy ciega.

¿De dónde?
Sonríe otra vez.
Qué patria.

¿Sabrá de todos los barcos que encallaron
antes de su llanto vigoroso?
¿Sabrá de antemano nuestros nombres?
¿Sabrá la manera en que por las noches
echamos nuestros cuerpos corroídos por el día,
el olor secreto de nuestras almohadas?

Horadó mi vientre hasta hacer su nido
y ahora con ojos de pájaro
le hace muecas al aire,
a ese rincón.

Se supone que soy su guardiana,
un faro antiniebla, estrellita de Belén.
Pero qué sé de abrir caminos yo.

Ahora ella me mira.
Me mira.
Yo simplemente ladro, muevo la cola.

martes, 25 de noviembre de 2014

La luna es...



A F. G. L., que lloró a las cinco de la tarde.

La luna es un toro negro,
hunde sus cuernos y sangra madrugadas.

La luna luna es un toro,
que nos deja en un lloro y mata al torero.

La luna luna se alza
gitana en la plaza de don Federico.

jueves, 20 de noviembre de 2014

La gran ola... marplatense


Hacía muchos años que no dibujaba, así que decidí volver al viejo hábito con una versión de La gran ola de Kanagawa, de Hokusai, pero la mía es marplatense.

Qué tupé, por favor.

miércoles, 19 de noviembre de 2014

Una versión heavy de Sus ojos se cerraron



Me encanta esta versión del tangazo de Gardel y Lepera. ¿Acaso había otra manera de reflejar la angustia de la pérdida que con rock pesado? No, no, no.

Su boca, que era mía,
ya no me besa más.

(A mover las cabezas).

viernes, 14 de noviembre de 2014

Sobre la muerte y la vida

El adjetivo posado significa 'fallecido', 'muerto'. O sea, la quietud del que está posado sobre algo es igual a la muerte. La única forma de estar vivo es volar.

Me lo contó un pajarito.

martes, 11 de noviembre de 2014

Girondo y la poesía con minúscula

«Entre otras... ¡la más irreductible disidencia ortográfica! Ellos: Padecen todavía la superstición de las Mayúsculas.
Nosotros: Hace tiempo que escribimos: cultura, arte, ciencia, moral y, sobre todo y ante todo, poesía».

Girondo, O., Membretes.

viernes, 31 de octubre de 2014

Como dos gotas de agua

Antón Chejov

Edward Norton

Eternidad

El día se confunde con la noche.
El aire fresco se mueve entre los árboles del barrio
parsimoniosamente.
Un zorzal anuncia con agudos silbidos
la mañana de octubre.

Adentro
la respiración del marido y de la pequeña hija en brazos
se acompasan.
El tiempo se detiene
en el lecho compartido.

La eternidad deja su huella
y tan solo una testigo insomne.

Primer diccionario

Tuve mi primer diccionario a los seis o siete años. Un Larousse de tamaño pequeño, forrado con un papel afelpado color azul. Era un libro para acariciar. Tal vez de ahí vino todo...

El bravo Zorro

lunes, 22 de septiembre de 2014

Llanto

El llanto recién nacido
atraviesa las paredes del edificio.
Trepa por los pisos hasta el cielo.

Mi hija teje plegarias milenarias
antaño en el oscuro silencio del agua
y ahora en tierra con vigorosa voz.

Los vecinos no entienden nada, no saben
de su comunión con el universo.
Se tapan los oídos. Son ateos.

martes, 16 de septiembre de 2014

Sobre la lírica

«En la lírica no hay una historia que deba ser narrada, ni el poema puede despertar en el lector el deseo de saber cómo va a "acabar" ese mismo poema».

De Aguiar e Silva, Vítor Manuel. (1993). Teoría de la literatura. Madrid: Editorial Gredos.

viernes, 22 de agosto de 2014

El miedo

Dicen que el miedo
muerde
que muerde hasta devorarnos

pero es más bien una lamida
dulce
lenta
pegajosa
que nos va mojando la ropa
la piel
los órganos internos
que llega hasta la médula
y atraviesa el cuerpo
como un flechazo
un relámpago.

Y después llueve
animalmente
después llueve tanto.

jueves, 21 de agosto de 2014

Cebolla

La despreciarán los comensales
y quedará en el centro de la sopera
como un trofeo.

Mientras la mano sirve
y reparte el líquido de la vida,
emerge como un iceberg.
Esfera transparente,
tierna.

Unitaria,
inmolada
en el centro de la mesa familiar.
Creen que podrán ignorarla.

Todos paladearán
su sacrificio.

sábado, 9 de agosto de 2014

Algunas notas al margen sobre Oda telegráfica a Tenochtitlán, de Santiago Bullrich



Hace poco terminé de leer Oda telegráfica a Tenochtitlán, de Santiago Bullrich, editado en Buenos Aires en 1957 (no tiene datos editoriales, por lo que deduzco que fue una edición del autor).

El texto carece de todo tipo de paratextos y combina versos y prosa, lo cual es muy interesante. Abusa, sin embargo de los adjetivos (a la segunda hoja dan ganas de darle en el ojo con un adjetivo) y tiene un tono algo pretencioso para mi gusto.

A pesar de todo, ¡algunos adjetivos están tan bien elegidos! Y el tono pretencioso de la prosa se opone a la austeridad de los versos. ¿Algo premeditado para lograr un golpe de efecto al pasar de la prosa al verso y viceversa o una mera casualidad?

No me pongo de acuerdo: no sé si el libro es una genialidad o un mal texto con contadas chispas de talento.

Dos adjetivos que me gustaron:

En el campo, al atardecer, quedan cinco mil muertos, que mirará la luna monocular sin chistar en la noche.

La serpiente (...) echa su cuerpo bien pegado a la tierra, lo tuerce, caracolea, tiende la cabeza mordiente hacia atrás y da el zarpazo.

viernes, 8 de agosto de 2014

Cenicienta

Era la mujer de sus sueños, pero, si uno solo de sus zapatos olía así, mejor no salir a buscarla por el reino.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Mandarinas

Hemos comido, amor.
Y de postre, mandarinas.

Con las manos, vencemos
la cáscara gruesa,
su crujido bicolor y vegetal.
Finalmente, chupamos el oro dulce,
un gajo por vez.

Repetís a la mesa
ese gesto de tu padre
que tu madre añora.

Y mirame, amor,
repitiendo el tuyo.

La verdad sobre el mantel.
El amor es tradición.
Viene de postre.
El amor es dulce y cítrico.

Dorotea la cautiva (Ramírez-Luna)




Versión sobre la obra de Ariel Ramírez y Felix Luna, con la participación de Raly Barrionuevo en voz, con Quique Ferrari en contrabajo, Esteban Landoni en guitarra, Nicolás Tigri en saxo soprano. Ignacio Hurban: piano y arreglo.

miércoles, 30 de julio de 2014

La fuente

Fotografía: Shi Yali


Cae el sol en el centro
sobre la fuente
sobre sus aguas retenidas
y monedas deseosas.

Estado de pausa.


Palomas reunidas
sobre los cables
            en danza
                           en equilibrio
            en danza
                           en equilibrio.


Baja la luz.
La ciudad calla.
Las ventanas empiezan a encenderse.

El mármol está listo
su vientre ha madurado.

Y todos los paseantes
de súbito
se mojan los pies.

lunes, 14 de julio de 2014

Juego de pelota maya

«Luego bajaron a jugar a la pelota. La cabeza de Hunahpú estaba colgada sobre el juego de pelota.

—¡Hemos triunfado! ¡Habéis labrado vuestra propia ruina; os habéis entregado! —les decían. De esta manera provocaban a Hunahpú.
—Pégale a la cabeza con la pelota —le decían. Pero no lo molestaban con esto, él no se daba por entendido.

Luego arrojaron la pelota los Señores de Xibalbá. Ixbalanqué le salió al encuentro; la pelota iba derecho al anillo, pero se detuvo, rebotando, pasó rápidamente por encima del juego de pelota y de un salto se dirigió hasta el encinal.

El conejo salió al instante y se fue saltando; y los de Xibalbá corrían persiguiéndolo. Iban haciendo ruido y gritando tras el conejo. Acabaron por irse todos los de Xibalbá».

(Fragmento de Popol Vuh).



viernes, 11 de julio de 2014

Bárbaro, salvaje

«(...) cada cual suele llamar barbarie a aquello que no le es común... Son salvajes así como llamamos salvajes a aquellos frutos que la naturaleza por sí misma y por su natural progreso ha producido, cuando en verdad es a aquellos que nosotros mismos hemos alterado con nuestras artes y  mudado de su orden común a los que con más propiedad debíamos designar salvajes».

Montaigne, Sobre los caníbales (I, 30), citado por Henríquez Ureña, P. (1954). Las corrientes literarias en la América Hispánica. México: Fondo de Cultura Económica.

martes, 8 de julio de 2014

Poema azteca

¿Acaso en verdad se vive en la tierra?
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.
Aunque sea jade, se rompe.
Aunque sea oro, se hiende.
y el plumaje de quetzal se quiebra.
No para siempre en la tierra,
solamente un poco aquí.

Fuente: Poemas del alma > Literatura azteca

jueves, 3 de julio de 2014

El funeral de Tolstoi



Hace poco estuve en una muestra sobre Tolstoi en el Centro Cultural Borges, en la ciudad de Buenos Aires. Se trataba de una sala blanca en la que se exponían mayormente fotografías del autor (fotos famosas como la de la bicicleta o aquella en color, en la que está sentado solo, con las piernas cruzadas) pertenecientes al álbum familiar o que le tomó Chertkov, y algunas de la época, para contextualizar. Una muestra acotada, pero, para quienes admiramos al gran Oso por estos lares, una maravillosa forma de estar más cerca de él.



Tolstoi es uno de los escritores que más me marcó en la vida, junto a Dostoievski. Tendrá que ver seguramente con haberlo conocido de la mano de la profesora Celia Clara Fischer en la materia Literatura rusa y escandinava. Qué decir... Además de fomentar el pensamiento crítico e independiente, Fischer me enseñó a amar a Tolstoi, tanto por sus obras como por su fuego creativo. Es más, mi monografía para la materia versó sobre Anna Karénina.

El caso es que, enterada de la muestra, me fui al Borges de mañana. Primero recorrí la sala y miré todas las fotos. Varias me resultaron conocidas y me emocionó reconocerlas. Otras, en cambio, eran totalmente nuevas para mí.

Tolstoi llevó una vida muy intensa y eso se ve en las fotos. De a caballo, ya anciano, con barba blanquísima. Junto a su bicicleta, bajo la mirada siempre apasionada de Sofía, su mujer. En familia, sentado dignamente en el medio, con las piernas cruzadas. Entre los árboles, un día de mucho frío. Con sus nietos o bisnietos. Tolstoi vivió a pleno cada día de su vida, evidentemente.



Al fondo de la sala, había un pequeño televisor que proyectaba un fragmento del documental Leo Tolstoy genius alive. Así pude ver algunas tomas del funeral de Tolstoi, que mostraban cómo bajaron Sofía y sus hijas del tren en la estación de Astapovo y la cantidad de gente que acompañó el ataúd hasta su entierro. Tomas en blanco y negro, y yo sola en la sala, de pie. Las imágenes me traspasaron. Tenía delante la desesperación palpable de Sofía ante la muerte de su amor; el respeto del pueblo y la certeza de la muerte. ¿Cómo no llorar? En esa sala vacía y blanca, lloré a mares. No paré ni siquiera cuando un hombre de maestranza se puso a barrer el piso junto a mí. La muerte de Tolstoi me resultó de pronto tan cercana que no podía menos que llorar.

Y, para un escritor, ¿qué es eso sino vencer la muerte?


viernes, 27 de junio de 2014

Poemas y consignas

Qué felicidad cuando un alumno escribe un poema tan bello, tan profundo, tan enorme que la consigna con que uno pretendió inspirarlo termina siendo una mera tontera literaria, algo pequeño y, por supuesto, olvidable.

Daniel Durand y la rosa pulverizada

Detrás del ventilador gris
una rosa blanca
se inclina hacia las paletas
cuando comienzan a girar.
Las aspas, el remolino la absorbe,
pulveriza la flor
y la dispersa hacia adelante junto con el viento,
pétalos licuados en la brisa fresca del Yelmo,
jugosos caen rectos desde el aire, se pegan en el piso
y en mis hombros.
Detrás del ventilador el cabo pelado
todavía vibra recto verde vacío.

Fuente: http://laorejamartes.blogspot.com.ar/2010/08/daniel-durand-poemas-y-entrevista.html

lunes, 23 de junio de 2014

Descubrimiento

Hace unos días descubrí que disfruto con locura de escribir finales que dejan en suspenso a los personajes unos momentos antes de una tragedia, que no está consumada, pero que es inevitable. Pienso en «El hambre» o en «El vampiro». Al mismo tiempo que escribo el punto final, pienso: «Pobrecito» y me sonrío...

Soy una sádica.

jueves, 19 de junio de 2014

El vampiro

El vampiro vio el plato servido de fideos con pesto. «Delicioso», dijo feliz tras el último bocado hasta que recordó los ingredientes.

lunes, 16 de junio de 2014

Topiario



La planta había nacido en cautiverio
en un vivero muy conocido de la ciudad.
Tenía las hojas verdes y brillantes,
a pesar de su instinto.

La cuidaban jóvenes empleados,
de ocho a cuatro,
y así obtenía el líquido alimento,
la luz torva del sol,
la humedad justa todo el año.

Soñaba con paisajes anchos
y menos concurridos.
Espacios donde estirarse,
donde crecer con locura.

Un día maldito
se pusieron de moda los topiarios.
Las señoras que coleccionaban jarrones
salieron a comprar plantas bonitas.
Llegaron las tijeras y las formas redondas.
A la cautiva se le impuso el fanático esferismo.

Fueron pulgones, dijeron,
la falta de luz, malos tratos...
Perdió su empleo un joven empleado.

Soñaba con paisajes anchos...
La planta seca está feliz en la vereda.
Ve pasar los autos, la mea un perro.
Ha perdido la forma,
las hojas
y las ramas.

Se estira libremente sobre la baldosa
con antigua locura vegetal.

sábado, 14 de junio de 2014

Idilio

Fuente: Museo Nacional de Bellas Artes


Hace poco conocí el nombre del pintor de esta obra y su título. Ya había visto esta pintura, pero nunca me había detenido demasiado en ella. Se titula Idilio criollo y es de Jean Léon Pallière.

Muestra a un gaucho y una china conversando en el exterior de un rancho. Ella, en escucha atenta; él, dispuesto a seducirla. De ahí el título: idilio criollo. El pintor nos sitúa en el instante previo del beso, de la entrega, de la consumación, cuando todo está en potencia, pero no en acto.

Y lo que más me llama la atención es el paralelismo que hace con las palomas que están en el techo: una ya está cómoda en él y otra, en vuelo, está llegando para posarse al lado. También es el instante previo a los arrumacos, al arrastrar el ala, a la consumación...

¡Cuánto me enternece esta pintura!

martes, 3 de junio de 2014

Sobre el bien perdido

Del bien perdido, al cabo, ¿qué nos queda
sino pena, dolor y pesadumbre?

Alonso de Ercilla, La Araucana, canto II.

sábado, 31 de mayo de 2014

Sobre hablar bien o hablar mal

«—No puedo hablar bien —dijo Naoko. Me pasa desde hace un tiempo. Cuando intento decir algo, solo se me ocurren palabras que no vienen a cuento o que expresan todo lo contrario de lo que quiero decir. Y, si intento corregirlas, me lío aún más, y más equivocadas son las palabras, y al final acabo por no saber qué quería decir al principio. Es como si tuviera el cuerpo dividido por la mitad y las dos partes estuviesen jugando al corre que te pillo. En medio hay una columna muy gruesa y van dando vueltas a su alrededor jugando al corre que te pillo. Siempre que una parte de mí encuentra la palabra adecuada, la otra parte no puede alcanzarla».
Murakami, H. (2010). Tokio blues. Norwegian Wood. Buenos Aires: Tusquets Editores.

domingo, 18 de mayo de 2014

Fertilidad

A Julia Ema.

Me está creciendo una planta en el ombligo.
Va sacando hojas
tallos
alguna flor.
Todo va creciendo en secreto
bajo los pliegues de la ropa.

Me cubren las hojas
escalan por mi carne como por una pared.
Buscan aire y sol,
se elevan.

Puedo sentir los pequeños sonidos
de la savia en la noche,
el temblor de los tallos al estirarse,
la sombra verde y fresca.

Durante el día,
los tallos vigorosos,
el telar vivo de los brotes,
la promisoria clorofila.

El futuro lleno de pájaros.

lunes, 5 de mayo de 2014

Untref: conferencia de Jacques Ancet


La ambulancia

Extraño viaje
en el mar del tránsito.
De babor a estribor.
De estribor a babor.

El enfermo, quieto y asustado,
flota como un ahogado
sobre la camilla.

Y, entre los autos, avanza la sirena.
Ella canta,
pero todos la esquivan.
¿Con cera se tapan los oídos?

Sin cola
sin larga cabellera
y sin mitos,
hoy
su voz es melodía de dolores
que riman con la muerte.

Canto lleno de sal
que no seduce.

viernes, 2 de mayo de 2014

«La sirena», de Manuel Mujica Láinez (fragmento)



«Entonces la Sirena comienza a cantar para seducir al impasible, y las bordas de los tres navíos se pueblan de cabezas maravilladas. Hasta irrumpe en el puente Domingo Martínez de Irala, el jefe violento. Y todos imaginan que un pájaro está cantando en la floresta y escudriñan la negrura de los árboles. Canta la Sirena y los hombres recuerdan sus caseríos españoles, los ríos familiares que murmuran en las huertas, los cigarrales, las torres de piedra erguidas hacia el vuelo de las golondrinas. Y recuerdan sus amores distantes, sus lejanas juventudes, las mujeres que acariciaron a la sombra de las anchas encinas, cuando sonaban los tamboriles y las flautas y el zumbido de las abejas amodorraba los campos. Huelen el perfume del heno y del vino que se mezcla al rumor de las ruecas veloces. Es como si una gran vaharada del aire de Castilla, de Andalucía, de Extremadura, meciera las velas y los pendones del Rey». 
Mujica Láinez, M. (s/f). La sirena. 1541. Misteriosa Buenos Aires.

viernes, 18 de abril de 2014

Fotografía en blanco y negro

Hay que esperar el momento justo
para el clic perfecto.


Cerca, unos juncos oscuros
inmóviles en su flexibilidad.

Alrededor, la niebla que amenaza
con devorar las formas.

Saber esperar.

Más allá, el agua gris
con algunas ondas siniestras.

Lejos, una barca blanca
por fin vacía.

El momento justo.

Las burbujas no salieron en la foto,
pero las recuerdo, también lo previo:

los brazos, las manos afuera,
los dedos suplicantes al fin hundidos.

El clic perfecto.

Mis micros, en Witzum

Hace poco, Walter Giulietti me invitó a conocer Witzum, una plataforma todavía en desarrollo dedicada a la microficción. Lo interesante de la navegación en Witzum es que combina ese género con algo de efecto sorpresa, y la lectura resulta siempre un descubrimiento gozoso.

Encontrarán textos de Gabriel Bevilaqua y Sara Lew, entre muchos otros, y algunos de esta servidora.

http://witzum.com


jueves, 17 de abril de 2014

Tambor

A mi hija por nacer.

Mi panza es un tambor.

Mi niña percusionista quiere que dance
alrededor de la fogata

que la escuche
con su música antigua

y que despierten a mi paso
las amarillas lenguas
las lenguas vivas de la creación.

Malinalli (María Pien)

Estos días estuve leyendo mucho sobre Hernán Cortés, el conquistador. Realmente no puedo evitar pensar en el genocidio que significó tal conquista; no encuentro otra manera de leer sus cartas. Las leo y desespero, casi quinientos años después, como si aún pudiera hacerse algo. Ante tanta oscuridad, tomo partido inevitablemente.

Pero también una luz. La figura de la Malinche, la intérprete local que tuvo Cortés, me fascina. Se la considera una traidora por haber ayudado al español y hasta tuvo un hijo con él. ¿Amor? ¿Conveniencia? ¿Violación? Ese hijo bastardo se llamó Martín. ¿Sumamos perversidad a la historia? Cortés se casó con una mujer y tuvo un hijo, al que llamó también Martín.

Estaba en medio de estas reflexiones, cuando me enteré del nuevo disco de María Pien. Se titula Malinalli, otro de los nombres con que se la conoce a Malinche. Esta es la canción que da nombre al disco.



en este instante
a cada rato
mientras escribo
mientras te canto
están naciendo
cientos de vidas
alrededor

al mismo tiempo
del mismo modo
como bailando
al compás del coro
de las valkirias
vamos de a poco
muriéndonos

y cuando las luces se encienden
la luna se acuesta a dormir

sabe que al cabo
de todo un día
señora muerte
señora vida
cae la noche y
su cara antigua
vuelve a salir

y cuando se apaga la hoguera
las brujas se van a dormir

porque mañana
cuando despierten
señora vida
señora muerte
en las cenizas
creciendo un brote
verá la sombra
de un ave-hombre
se va volando
como bailando
al compás de dios

lunes, 7 de abril de 2014

Llueve

Llueve.
Llueve en la ciudad
en las veredas
sobre los toldos
contra los edificios.

Llueve con ese olor característico
con paraguas
con parejitas de novios
que salen a pasear, a hacerse arrumacos.

Paisaje idílico
hasta que
caen en goterones los poetas
caen sobre los techos con bastante estruendo
rebotan
y ruedan por las tejas sorprendidas.

Caen los poetas sobre la calle
caen aquí y allá
por todas partes.
Caen
mientras escriben la lluvia.

Confluyen
en un río oscuro
de puños y ojos cerrados
que llega hasta la alcantarilla
y se escurren
todos abrazados
a sus lugares comunes.

Después
simplemente llueve.
Y llueve hermoso

en la ciudad,
en las veredas,
sobre los toldos,
contra los edificios.

jueves, 3 de abril de 2014

Lectores

He dado a leer mi libro Marítimos y me está resultando difícil manejar la ansiedad...

lunes, 31 de marzo de 2014

Sostén

Cuando el último zorzal de panza colorada dejó el nido y remontó vuelo, el árbol perdió toda esperanza. Acabado, exhaló un crujiente estertor amarillo y cayó pesadamente sobre la vereda.

sábado, 29 de marzo de 2014

Vacío

—Estoy triste. Cuando él se fue, me dejó un enorme vacío.
—¿Y? ¿No lo hiciste al horno con papas?

miércoles, 26 de marzo de 2014

XXII (serie Marítimos)

Hay otro bullicio
lejos del sol y de las olas.

Las viudas tristes y recontrapintadas
prueban su fortuna en las maquinitas.

De tanto en tanto una gana
y otra a su modo
también

una salta bajo las luces y el tintineo
otra cae en seco en silencio
sobre la alfombra oscura.

martes, 25 de marzo de 2014

Segundo libro

Inicialmente, se iba a titular Hembrario. Estuve trabajando mucho en él, pero, entre tantas correcciones y decisiones, ocurrió algo curioso: otro libro fue creciendo en paralelo y finalmente se impuso. Así surgió Marítimos, que pasó de ser una serie de poemas a un poemario.

Ahora comienza la ardua tarea de editarlo...

martes, 18 de marzo de 2014

La tía Inés

La veo. La tía Inés está en los estantes.
Primero la Biblia
un elefante con dinero enrulado
para hacer fortuna
el primer cisne tornasolado de la colección
que empezó de aburrida nomás
el rosario para rezar
por un novio
por la salud de la viejita
por su almita que descanse en paz
por los achaques en la espalda
por las chicas de la parroquia
el suvenir de tu bautismo, mi querido Juan
una postal traída directamente de La Falda
en el verano del sesenta y uno.

La tía Inés ahora tiene un séquito de cisnes.
No dejan plumas por el piso, eso es lo bueno.
No prueban bocado, pero ya quisiera...
Ella les pide
coman y beban de mí
pero sus pechos están secos y arrugados.

La tía Inés anda en patines por la casa
no quiere dejar marca
pero el estante.

La tía Inés usa el teléfono todos los jueves.
Va a la mesita, levanta el tubo y llama a María.
Te paso a buscar, querida. ¿Estás lista?
Y van del brazo, con sus escapularios.

La tía Inés usa rodete.
Encauza diariamente el pelo blanco sobre la nuca.
Lo endereza
igual que a sus cisnes
con las manos que no son las mismas
y se retuercen.

La tía Inés ha muerto.
La llevamos a tierra, como quería.

Las amigas y yo caminamos en manada
ellas inclinan los cuellos largos y blancos
sobre los pañuelos
y lloran un lago.

El cajón es livianísimo.

lunes, 10 de marzo de 2014

Falta de inspiración

La poesía se recuesta sobre mi mesa
ronronea cerca de mi teclado
y maúlla para que la acaricie.

Y yo tan sin manos
tan muda,
tan sorda...

jueves, 6 de marzo de 2014

El día que la «Marcha turca», de Mozart sonó verdaderamente turca

Igudesman y Joo son un dúo que admiro profundamente. Hacen que irreverencia y música se lleven mejor que nunca.

XI (serie Marítimos) en La Nación Revista



El pasado 2 de marzo, salió mi poema XI de la serie Marítimos en la sección Muro del lector de La Nación Revista.

sábado, 1 de marzo de 2014

El pintor

El anciano tiene los ojos celestes, casi blancos.
Su voz como un susurro de paloma.
No pide ni acepta nada.
Ha venido a pintar de blanco hueso
la pared de mi balcón.
Su nariz estoica capea
los peligrosos humores.
En zapatillas, mantiene
                         el balance
                                sobre la escalera.
No se detiene.
No tararea.
No silba.

Hace de mis paredes una novia dispuesta
y me dice señora
(el balcón reluce)
ya está listo.

Y yo no me explico
por qué es él
quien baja la cabeza.

Sobre la actividad artística

«La actividad artística se asocia, de este modo, al ocio, a la skholé, esto es, al tiempo de que los hombres pueden disponer cuando las necesidades materiales están satisfechas. Es no quiere decir que el arte sea un entretenimiento pasivo con que se llenen los momentos de inactividad: por el contrario, el ocio es una diagogé activa, libre y grata, con connotaciones estéticas y éticas. Por esa vía, el ejercicio del arte se aproxima a la dicha (eudaimonía) que procura la theoría, actividad que para Aristóteles representa la realización más plena de la naturaleza humana». 
Sinnott, E. (2011). Introducción. En Aristóteles, Poética (p. XX). Buenos Aires: Colihue.

viernes, 14 de febrero de 2014

Boquitas pintadas

Hace poco, formé parte del equipo de trabajo del portal educ.ar que armó un homenaje a Manuel Puig y a su maravillosa novela Boquitas pintadas. Este fue el resultado. Encontrarán mi letra y mis ojos por allí.

miércoles, 12 de febrero de 2014

La atadura de la sintaxis

Aspiro a escribir versos desestructurados y libres, pero sigo muy atada a la sintaxis. El trabajo es arduo. Es que me cuesta lograr sentido con frases sueltas. Se estila, pero pocos lo hacen bien realmente. Un gran ejemplo es el poeta Joaquín Valenzuela, a quien admiro profundamente.

Admirar es aspirar a algo, pero no necesariamente lograrlo. Creo que tendré que contentarme con leer y admirar. Escribir es otra cosa. Tendré que admitir que mi estilo es otro. Al menos, el que me sale por ahora es otro.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Eichenbaum sobre las obras literarias y el artista


«Una vez adoptada la proposición fundamental —ni una sola obra literaria puede ser en sí una expresión directa de los sentimientos personales del autor, sino que es siempre una construcción y juego— no podemos y no debemos ver en semejante trozo más que un determinado procedimiento artístico. El trámite habitual que consiste en identificar un juicio particular extraído de la obra con un supuesto sentimiento del autor lleva a la ciencia a un callejón sin salida. El artista, hombre sensible que pasa por tal o cual estado de ánimo, no puede ni debe ser recreado a partir de su creación. La obra de arte es un objeto acabado al que se ha dado forma, que ha sido inventado y que es, no solamente artístico, sino también artificial (en el mejor sentido de esta palabra). Por tal motivo, no es ni puede ser una proyección de la experiencia psicológica» (Eichenbaum, 2008, p. 235).

Referencia bibliográfica
Eichenbaum, B. (2008). Cómo está hecho El capote de Gogol. En Todorov, T. (Comp.), Teoría de la literatura de los formalistas rusos (pp. 217-240). Buenos Aires: Siglo XXI Editores.

jueves, 30 de enero de 2014

I (Serie Marítimos)

Venís del mar
estás contento.
Te pregunto cómo estaba el agua.
Preciosa, decís,
pero llena de algas.

Te sacás del bolsillo
un manojo de hilos verdes enredados.

Quién detrás de esto.
Quién borda el agua así
para que los pies se inquieten
y se nos llenen los rincones
de hilachas.

miércoles, 22 de enero de 2014

XI (serie Marítimos)

XI
El prodigio secreto.
A la tarde, el sol cae
en silencio
en el cuadrado de mi ventana.
Es una moneda de cobre
que alguien arroja entre los techos de teja.
No hay fuente alguna,
la moneda no es mía.
Igualmente renuevo mis deseos.