viernes, 13 de diciembre de 2013

Koowall y Anna Karénina

Algunos de ustedes saben que este año estuve estudiando literatura rusa. He estado escribiendo comentarios y reflexiones insistentes sobre Anna Karénina, de Tolstói. Pues bien, ya he rendido el examen final de la materia y me ha ido muy bien. Estoy muy contenta.

Sin embargo, la alegría no se debe ni a la nota ni al haber aprobado, sino a todo lo que aprendí leyendo a los rusos y a los escandinavos. No hay escritores más grandes que Dostoievski y Tolstói. Tolstói es monumental. Les dio verdadera vida a sus personajes. En cada historia, uno llega a creer que, si alargara un poco más la mano, podría tocarlos, olerlos, lamerlos, mirarlos a los ojos. Sus personajes están vivos, mucho, y siempre lo estarán.

Como a esta altura me he vuelto una fanática de Anna (de Levin en verdad), fui recolectando material sobre la novela y lo subí a un muro virtual. Es un trabajo que tengo intenciones de continuar tanto como me sea posible; no se termina nunca de leer una novela como Anna...

Este es el muro que armé sobre Anna en Koowall, una herramienta muy útil para armar muros virtuales individualmente o en equipo.




tolstoi y anna karenina


lunes, 2 de diciembre de 2013

Doce haikus, de Sergey Kovchik

El haiku es una composición poética breve, de origen japonés, compuesta tradicionalmente por un terceto de cinco, siete y cinco sílabas cada verso.

Inspirado en esta forma literaria, Sergey Kovchik, músico ruso, compuso la obra Doce haikus. Se trata de doce piezas musicales hiperbreves —la más breve dura solo nueve segundos y la más extensa, un minuto y un segundo—. Entre las doce, es llamativa la pieza «No dañes a una mosca» porque, con su ritmo agitado, transmite la idea del vuelo del pequeño insecto.

Síntesis, sentimiento y poesía se combinan en cada pieza. El arte del haiku hecho música.