jueves, 31 de octubre de 2013

Corregir poesía

Será que soy una lectora apasionada, será el amor por la profesión, será que escribo mis propios poemas... Al corregir textos poéticos, me maravillo tanto por la mirada, los recursos y el estilo ajenos que me cuesta hacer una devolución crítica que no esté teñida por la admiración.

La correctora y la lectora en mí agradecen. Y piden más.

Sobre el caos

Hay algo en el caos que me atrae. ¿Será que el desorden es una forma de la igualdad? En él no hay jerarquías y eso me sienta bien.

Bah, triste forma de justificar el desorden de mis libros, pilas y pilas de anotaciones sueltas y carpetas y papeles sin clasificar...

Pero lo bueno del caos es la sorpresa. Debajo de cada papel, se esconde lo imprevisto, que siempre, al menos en mi caso, es el pasado. Recuerdos que vuelven de manera aleatoria y que siempre agradezco. Y cuanto más lejanos sean mejor.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Hume: sobre la poesía

Allan Ramsay [Public domain], vía Wikimedia Commons

«Todos los colores de la poesía, por muy espléndidos que sean, no pueden pintar objetos naturales de forma que la descripción se confunda con un paisaje real».
David Hume

Origen del poema

Este es un poema
largo que comenzó en el agua.
Que salió a respirar y le crecieron patas
caminó, devoró      bestias a su paso.    Subió hasta los
tentadores árboles.    Le quitó insectos de la    piel a otro poema
comió un fruto que        tal vez no debía y arrojó        lejos el carozo.
Después saltó a tierra.    Desplegó hacia lo alto su     vertical piel lampiña
y caminó y llegó     hasta aquí después de tanto     y de tan lejos
para volver a    verse en este instante    en esas aguas
primeras      en el reflejo líquido    de tus ojos
 en el reflejo líquido de tus ojos
de tus ojos

lunes, 28 de octubre de 2013

Dieta

Dieta sin sodio y sin azúcar
por elección propia.

¿Y dónde queda el disfrute?
¡Tamaño sometimiento!

No los escucho.
Cierro los ojos.
Paladeo en éxtasis
sin distracciones
la vida entera
todo su sabor.

Ese celeste que se apaga

Fotografía: surabhidhake vía photopin cc


Miro el cielo como puedo
por entre la telaraña
de ramas y palomas de mediodía.

Afuera, más allá
en ese celeste que se apaga
implacablemente

¿qué raíces tendrán, qué savia
esos planetas y lunas que no veo
y en los que creo
con todas las ciudades
y cicatrices
de mi piel?

jueves, 24 de octubre de 2013

Asesina


Fotografía: samuel van dijk vía photopin cc

En la heladera de la asesina,
hay una cabeza
el hombre que amó
junto al frasco de mayonesa.

Esa noche
cita de velas y sahumerio por toda la casa
noche de jazz y trompetas
y platos gourmet.

Él cortó el hielo
dijo que amaba a otra.

Ella cortó el hielo de cuajo
y lo llevó a la heladera.

Y ahora
qué hacer con ese corazón
que aún bombea.

miércoles, 23 de octubre de 2013

Confluencia. Muestra de fotografías

Del 24 de octubre al 13 de diciembre.
Ateneo Grand Splendid, Av. Santa Fe 1860, segundo piso.
Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Entrada libre y gratuita.

viernes, 18 de octubre de 2013

¡Maestro!

Hoy encontré este librito en la biblioteca de mi trabajo. Se trata de Categorías, de Aristóteles, traducido por Eduardo Sinnott, mi gran profesor de griego, filosofía, filología y literaturas clásicas. Le debo mucho.

¡Salve, maestro!



Madre

A Élida N. Besana.

Tus manos
abrieron la tierra
que precede al árbol.

Tu boca
elevó la plegaria que cantan
las aves en el nido.

Tus ojos
me buscaron
me miraron como nadie

y yo fui.

jueves, 17 de octubre de 2013

Cuando te mueras del todo, una comedia de humor negro

Autor: Daniel Dalmaroni
Elenco (por orden de aparición): Roque Aguirre, Guadalupe Damonte, María Laura Costilla, Maia Blatt, Gabriel Pazos, Horacio Orellano
Funciones: sábados de septiembre y octubre de 2013 a las 20
Sala: PETRArte Teatro (Güemes 4382, Palermo Soho, Ciudad Autónoma de Buenos Aires)
Duración: 60 minutos
Entrada: $60

Un hombre apuñala brutalmente en el pecho a Susana, su esposa, apenas comienza la obra. Es de noche, ambos están en la cama. El espectador no sabe quiénes son los personajes ni el motivo del homicidio. La escena, que podría ser tranquilamente el final de una historia, es en verdad el punto de partida de Cuando te mueras del todo.

Es lícito pensar que nada podría ser peor, pero la obra trae a la luz, en plena noche (la de la realidad y la de la ficción), una serie de consecuencias inesperadas. El cadaver, que desaparece, un marido desesperado, un complot familiar, un psicólogo para dar contención emocional al grupo... Cada segundo, la historia parece complicarse más y más.

Dalmaroni se ha escapado de los lugares comunes. Trata temas tan antiguos como el asesinato y el amor con una mirada irónica y mordaz, que hace reír y pensar profundamente. ¿Quiénes son esas personas que rodean al asesino? ¿Qué ha llevado a ese hombre, de apariencia sumisa y dócil, a un acto tan atroz? ¿Qué cambia en él después? ¿Y en el resto de los personajes?

Esta comedia es un recorrido acelarado por situaciones absurdas, en las que el humor negro es una salida perfecta. ¿Acaso se puede estar un poco muerto? ¿Se puede estar apenas vivo? ¿Y quién morirá del todo al final de la obra? Cuando te mueras del todo propone algunas respuestas.

jueves, 10 de octubre de 2013

Ring




El estadio es una hoguera.
Osvaldo Principi

De los fornidos cuerpos, caen las batas.
¡Señoras y señores, toca la campana!
Él en un rincón y ella en el otro.
Se miden, dan unos pasos, arman círculo.
Se han dicho tantas cosas en la semana.
Te voy a partir la cara el sábado.
Te voy a ver arrodillada pidiendo más.
La tensión está en el aire.
Los contrincantes se huelen y se acercan.

Ella alarga el brazo.
Él hace un juego de cintura
que ni Nicolino Locche.
No tienen ni un pelo de miedo los muchachos.
Se desafían igual que en la semana.

El silencio lo ha invadido todo.
Lo único que cuenta es este cuadrilátero.
Y, de un momento a otro,
comenzará el ataque.

Ella amaga ir a la boca, pero va al pecho.
Él aguanta el duro golpe y va girando.
Baja la mirada. Encuentra un punto flaco
y va con fuerza con la derecha.
Seguramente le valdrá unos buenos puntos.

Las piernas bailan
se entrecruzan, van y vienen.
Los músculos firmes se marcan en la lucha.
El cuerpo entero, bañado de sudor.
La respiración, agitada.

La carne de una choca
contra la del otro.
Los embates son cada vez más duros.
Qué gancho, por favor.
¡La sangre hierve!

Él mueve una vez más la cintura.
Entra y sale, sus descargas
no se detienen.
Ella se viene. ¿Podrá el morocho?
Pero qué golpe mortal, señores.
Miren las piernas de ella,
son tan fuertes.
Qué buena parada tiene la campeona.
¡Quema, quema, quema!

Pero atención, señores,
¡que ambos pugilistas han caído!
Han quedado tendidos en la lona.

El final es inminente.
Gran suspenso.

Pasan uno, cinco, ocho segundos.
¡Acaba, acaba!
¡Se termina!
¡Diez segundos! ¡Diez segundos!
Ninguno de los cuerpos ya se mueve.
¡Nocaut, señores, nocaut!
¡Nocaut doble!

¡Y qué magnífica pelea!

Casas y Tolstoi

Conocí a Fabián Casas por una de mis alumnas, María, a quien le gustaba mucho su poesía. Llegado su cumpleaños, el regalo que le hicimos con sus compañeros de taller fue un libro de Casas. Un tiempo después, leí el poema «Cancha rayada» y flasheé. Hice la anotación mental: hay que volver.

Cuando estudiaba Letras allá por finales de los noventa, me enamoré de Literatura española I (medieval). Amaba los versos en español antiguo. Entonces el porque era ca, los autos eran obras de teatro, la corneja era un pájaro de la fortuna (a veces buena, a veces mala) y el erotismo de un tobillo con pulsera lo era todo en las casidas... Mi gran duda era qué haría después de esa materia, después de terminar segundo año. Sobreviví un año más y, al siguiente, tras varios meses de trastabillar por melancolía (y otras cuestiones), dejé.

Ahora que volví me pasa más o menos lo mismo. Pienso qué voy a hacer después de Literatura rusa y escandinava. Leer Anna Karenina este año ha sido de lo mejor que me ha pasado como lectora. No soy gran lectora, lo admito: leo lentamente y soy muy repetidora. Muy. Tardo mil años en terminar un libro (lo cargo durante meses en diferentes bolsos y carteras que se me van desintegrando) y, pasado un tiempo, lo releo. Soy parte del tiempo circular de Borges. En fin, Tolstoi ha sido mi gran descubrimiento del año. Y agrego: gran descubrimiento «personal». Que Tolstoi es grande, es un clásico y demás es sabido por todos, pero no es lo mismo cuando uno lo descubre por sus propios medios. Hay que vivir a los clásicos, no leerlos.

Anna es el mejor libro que he leído y dudo que pueda leer alguno que lo supere. Lo digo con cierta lástima porque creo que los mundos que Tolstoi ha creado tienen mayor (y me cuesta elegir la palabra) densidad que los de Dostoievski (cuyo Crimen y castigo es el segundo mejor libro que leí). Una vez que se ha leído a Tolstoi y se ha olido, se ha visto y se ha tocado con su mano a todos los personajes, ya está. Estamos hechos. Sus personajes tienen una densidad similar a la de la niebla del camino de Altas Cumbres. Están ahí. Es innegable. No son meras imágenes. Están, ocupan un espacio.

Hace meses que estoy subida al tren de Anna. Escribo esto con una frase tan poco feliz que me doy lástima. Una frase injusta. No soy sádica, no le estoy pasando por encima una y otra vez... Decía que hace meses que leo y releo a Anna, que estoy mirando las películas basadas en esta novela, que estoy analizando algunos detalles, que compro libros electrónicos sobre la obra... Para mí Anna ha sido una sucesión de Greta Garbo, Sophie Marceaux y la más reciente: Keira Knightley. Hace meses que no paro de encontrar relaciones con la novela.

Hoy, precisamente, recordé a Stiva, quien, entusiasmado por la telegrafía, no podía resistirse a enviar telegramas a todos (esposa y amigos) por las cuestiones más nimias. Un gusto muy costoso para la época y para sus medios. Stiva tenía la necesidad de comunicarse. Creo que se habría llevado muy bien con las redes sociales. Qué gran tuitero habría sido Stepán...

«After dinner several telegrams were sent to people interested in the result of the election. And Stepan Arkadyevitch, who was in high good humor, sent Darya Alexandrovna a telegram: "Nevyedovsky elected by twenty votes. Congratulations. Tell people." He dictated it aloud, saying: "We must let them share our rejoicing." Darya Alexandrovna, getting the message, simply sighed over the rouble wasted on it, and understood that it was an after-dinner affair. She knew Stiva had a weakness after dining for faire jouer le telegraphe» (parte VI, capítulo XXXI).

Y hoy descubrí la estupenda combinación de estos dos escritores: Casas y Tolstoi. Emecé acaba de editar el libro La supremacía Tolstoi y otros ensayos al tuntún, de Casas. Son veinticuatro ensayos. Solo leí el primero y el de Tolstoi. Uno mejor que el otro. Qué digo. El libro vale aunque más no sea por el ensayo sobre el conde. Y me he desvelado. Escribo esto en mi estudio, mientras mi marido duerme, con el frenetismo que solo Anna puede comunicar. Hablo de Anna como si existiera... Ah, la famosa densidad.

Dice Casas:

«Leer a Tolstoi es viajar a una época sin celulares, sin electricidad, sin trenes supersónicos, sin twitters [sic] y sin emails. El tiempo se alarga, camina en punta de pie, se elastiza. Muchas personas todavía viven una vida privada. En la aristocracia, gracias a Dios, casi todos llevan diarios íntimos que han llegado hasta nosotros. Y escriben cartas casi día a día. Se retan a duelo y andan a caballo. Hacen fastuosas orgías en el campo o fiestas a la luz de las velas o bajo las lámparas de petróleo en salones inmensos. Huelen mal, hablan francés de manera artificial y cagan en retretes alejados de las casa principales. Y a veces mueren como moscas por epidemias y pestes, esto último de manera democrática».

miércoles, 9 de octubre de 2013

Extranjera a la intemperie y la primavera 2013

Este viernes 11 de octubre a las 19, estaré leyendo junto a grandes poetas en el ciclo Extranjera a la intemperie (Lavalle 1693, Ciudad Autónoma de Buenos Aires).

Los espero.

 

jueves, 3 de octubre de 2013

Misterios

Me gustaría
saber de aviones, de tornillos, de géneros,
saber qué tarugo usar en cada caso,
conocer los misterios de los cables y, también,
calcular a ojo el peso de un trozo de carne.
Qué no daría por manejar un auto,
saber el movimiento exacto que mata con la espada,
tener la fuerza justa para abrir ciertos frascos
y, de memoria, decir las partes de un motor.

Yo solamente sé
(y me conforma)
una sola palabra
que es el todo y lo uno al mismo tiempo,
que es la vida y la muerte en un instante,
que es el cantar nuevo de los hombres antiguos.

Yo solamente sé esa palabra
y finjo entender qué suena detrás cuando digo
poesía.

martes, 1 de octubre de 2013

Máximo Simpson: La patota

Así, de pronto,
en medio de la fiesta,
del rock, del rap, del crash,
el homo sapiens se desnuda.
Husmea, demarca el territorio,
y con airadas manos recupera su hacha.
Bestia plural, compacta,
la patota despliega su dominio,
acorrala a su presa.
Con infinitos pies,
con infinitos puños,
con sus arcos y flechas,
con sus viejos garrotes,
con sus 45,
la bestia numerosa desmantela,
desangra a la fragilidad.
Y aunque indiferente o recelosa,
la patota es esclava de una honda pulsión;
con anónimo rostro hace saber quién es:
borbota su rugido,
ese almíbar impune que atraviesa los tiempos.
Y ahí, en la vereda, puro estorbo,
yace el muchacho aquel que sólo fue a bailar,
una noche cualquiera,
a comienzos del siglo veintiuno.

(De A fin de cuentas, 2006)

Fuente: Artesanía en Literatura Poética