martes, 26 de marzo de 2013

Espejos

No es vanidad.
Me miro en los espejos, en las vidrieras,
en las ventanas,
en alojamientos,
en ventanillas de autos
y en los lagos del sur.

Estoy allí y sigo estando.
Esa pequeña niña,
esa joven de pollera corta,
la mujer que ya canea
y que me mira de reojo, de frente, de perfil.
Esa mujer que todavía.

No es vanidad
una sombra que aparece por temporadas,
un salmón que trepa el río
y va de espejo en espejo de agua.

Sé que estoy por allí, estoy segura y me busco.
Esa soy yo.
Esa sabe quién soy yo.
Yo simplemente la miro
tan segura de sí
y esquiva.
La miro y soy un perro que sigue a su amo.
La miro, pero no es vanidad.

Estamos aquí, allí, las dos
y no hay secretos.
Ella y yo tan solo nos miramos.

domingo, 17 de marzo de 2013

Dominar la temperatura se hizo escuchar en Voces del Sur

El pasado domingo 3 de marzo, la poeta Liliana Varela leyó «Dominar la temperatura» en su programa radial Voces del Sur.

Pueden escucharlo a partir del minuto 15.



¡Gracias, Liliana!

miércoles, 13 de marzo de 2013

Control mental en alta montaña

Cierro los ojos.
Respiro hondamente.
Siento la piedra, pero no está,
es solo otra forma de mí misma.
El aire frío se vuelve cálido poco a poco
y yo no pendo.
La fragilidad de la cuerda es, en el fondo,
fortaleza.
Y no estoy sola, no, acá.
Los ecos, en realidad,
son compañía.
El miedo no existe.
Tampoco el hielo.
Y yo no pendo en el abismo.
La cuerda es fuerte y no se ha desgarrado.
Y yo

             no

                        manoteo

        el aire,                         
                              toda ilusión,

c
u
a
n
d
o



c
a
i
g
o

sábado, 9 de marzo de 2013

Sobre la normalidad y el destino en la feria

En la feria de la plaza,
los huevos se elevan en torres triangulares.
Torres blancas y de color intercaladas
en mostrador efímero.

La gente espera en largas colas,
horizontales, al sol y sabatinas.

Será que el destino de los hombres
ha cambiado.
Nos hemos vuelto terrestres,
comunitarios, conversadores.
Esperamos nuestro turno
en la fila
            de changos
                             y bolsas de la compra.
Escuchamos el consejo del feriante.

El peligro, sin embargo,
está a la vista.
Esas babeles frágiles, ambiciosas.
Esa otra raza blanca o de color
violenta el orden.

Nos llega el turno.
¿Qué va a llevar hoy, hermosa?
¿Qué le doy hoy, hermoso?
Todos decimos lo mismo.
Huevos, dos docenas, por favor.
Lo mismo hasta volver a la normalidad
del mostrador humilde, sobre todo humilde, y vacío.
Lo mismo con tal de conservar
el microcosmos barrial
este mediodía de sábado.