miércoles, 27 de febrero de 2013

La poesía y el lugar común

«Poesía (la).- Completamente inútil: está pasada de moda.
Poeta.- Sinónimo noble de tonto; soñador.
»


Gustave Flaubert. Diccionario de lugares comunes.

martes, 26 de febrero de 2013

Poema del desvelo

Ojos abiertos, duros, secos.

Hay tinta oscura
en la hoja impúdica de la maquinación.

El cuerpo atina a percibir el silencio.
La exaltación atrae.
Falsa sensación de que el mundo se ha acabado.
Terror secreto de haber quedado sola, finalmente.

Todo es irreal. Iterativo.
Como un poema onírico.

Ojos fijos, que no ven,
que piensan la noche.
Ojos abiertos desde hace cuánto.

jueves, 21 de febrero de 2013

Esta lluvia

Amanecí melancólica
me miento que la lluvia que golpea desde anoche
no tiene nada que ver.

En el libro
la poesía no es más que fragmentos.
La realidad se oculta en estas frases
que alguien rompió con un martillo muy pesado.

Ahora es así.
La elipsis es la reina del desfile.
Se produce magia igual, pero qué pasa
con el decir.

Acaso
la poesía es esta lluvia y no un lago en que abrevar.
Solo están las gotas
dosificadas, separadas...
Fragmentos de agua.

martes, 19 de febrero de 2013

Los opuestoros

Hace poco encontré en la biblioteca de mi trabajo un ejemplar de Los opuestoros 2, la segunda parte de un pequeño libro sobre el que ya había leído maravillas en el blog de Sergio Mira Jordán el año pasado.



Editado por Libros del Zorro Rojo e ilustrado por Sebastián G. Schnetzer, Los opuestoros 2 es una verdadera joya. Pensado inicialmente para niños (a partir de 4 años), propone un diálogo con el lector de igual a igual, con mucho humor.

La propia editorial lo describe así:
«Los opuestoros, como su nombre indica, son toros que se oponen. Si uno está arriba, el otro está abajo. Si uno está a la derecha, el otro, estará a la izquierda. Pero todo se irá complicando y aparecerán toros abrigados, toros solitarios, toros pacifistas. Un libro imprescindible para los que de verdad estiman a los toros».

En esta segunda parte, hay una pareja de opuestoros que me gustó especialmente: puntual-impuntual. En el primero, está el toro; en el segundo, no, solo está la palabra.

No veo la hora de tener mi propio ejemplar.

viernes, 1 de febrero de 2013

Diálogo real: La mujer que estaba siempre al borde de la muerte

Camino con una compañera de trabajo por una callecita del centro. Charlamos sobre literatura y humor; nos recomendamos libros y autores. A mitad de cuadra, una voz estridente nos distrae. Una mujer, iracunda por completo, gesticula con una mano y con la otra sostiene el celular.

—¡No, mamá, no voy nada! Siempre estás al borde de la muerte y nunca pasa nada.

Pero algún día esa mujer, inexorablemente, va a tener razón.