lunes, 25 de noviembre de 2013

Tolstói y los pájaros

Hoy leí varios fragmentos del diario de Tolstói y, en particular, una carta que le envió a su abuela. Por lo visto, amaba los pájaros. Y eso me ha conmovido porque yo los amo también. Entre otras cosas, en la carta, le contaba que había descubierto que, tocando «acordes en sextas» de Haydn (no tengo la menor idea de lo que puede ser), los ruiseñores se acercaban a su ventana y cantaban. Si él paraba de tocar, los ruiseñores paraban de cantar. Así estuvo tres horas. Tres, sí. Tres horas jugando con los ruiseñores. Qué hombre, por favor. Qué manera tan intensa de amar la vida.

2 comentarios:

  1. Una bolsa de sextas
    llenas de acordes trémulos
    encuentro en la ventana
    natural de mis sueños.

    Los suelto libres
    como pájaros dormidos.
    Y los acojo silenciosos
    cual poesía amorosa.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Bello! Y bienvenido a mi diario de poesía, Pedro.

      ¡Saludos!

      Eliminar