lunes, 23 de septiembre de 2013

Larga distancia

Fotografía: splorp vía photopin cc.


Cuando no estás, soy como un perro ofendido.
Miro por debajo de todas las puertas
dejo las cosas tiradas (aunque sea por un rato)
me desvelo y como cosas dulces que llenen.

Dejo intacto tu lado de la cama,
siempre hecho, siempre listo.
Duermo sin moverme para que no se escape
la sombra de tu cuerpo que quedó entre las sábanas.

Hablamos por teléfono y me contás tu viaje.
Me pregunto si ya viste el mensajito que puse en tu bolsillo.
Te digo que almorcé ensalada con tomate y pollo,
vos me contás tu cena de trabajo.

Y maldigo a los teléfonos modernos inalámbricos,
que no me dejan jugar con los dedos
toquetear esa cuerda que nos une,
ese cable que tanto vibra aquí
y sube a la terraza
y baja
y va por el aire
y sigue por la cuadra
hasta las afueras y los campos
soporta los vientos, las bandadas
mira las vacas y los girasoles
el sol feroz y el granizo rotundo
avanza poste a poste por la ruta
y gira tras un camión hacia el oeste
y sigue con el viento hasta Zapala
y llega
(llego)
con exceso de velocidad
hasta tu teléfono sin cable
que no vibra
que no pesa
que no me acariciás,
intangible.

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