miércoles, 12 de junio de 2013

Escritora, sin vuelta atrás

Hace una semana más o menos fui a retirar la primera edición de Cuarto oscuro a la imprenta, ubicada en la zona de Tribunales. Dos cajas pesadísimas y una bolsa grande. Fui sola, curiosamente como cada vez que en mi vida tuve que hacer algo que me cambiaría por dentro para siempre (exceptúo mi casamiento, claro).

Tuve que tomarme un taxi para volver a casa con tanto peso.

—¿Fuiste a buscar libros a La Ley? —arriesgó el taxista cuando me vio con los bártulos.
—No... Es la primera edición de mi libro de poesía.
—¡Ah, sos escritora!

El comentario me sorprendió realmente. No me había puesto a pensar en esto, la verdad. Me di cuenta de que, con el libro editado, no habría vuelta atrás. Ahora sí podía decir: «soy escritora».

Le contesté que sí y, después de tal anagnórisis, bajé del taxi .

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