jueves, 13 de junio de 2013

Descubrimiento



Hoy me reencontré con mi vieja máquina de escribir. Debo confesar que manché su honor. Nunca fue una Olivetti, sino una Tropical Shure 1602.

Pobre y vieja máquina querida, los nombres no son nada. Lo que cuenta es el amor.

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