miércoles, 17 de abril de 2013

Diálogo real: azúcar amargo

Entré en una tienda de golosinas. Las estanterías estaban llenas de caramelos de todos los colores, alfajores, chocolatines. Todo allí era dulce, silencioso y tentador. Recorrí rápidamente el lugar en busca de un paquete de galletitas; en tanto el vendedor estaba al teléfono.

De pronto, escuché la voz entrecortada del chico que atendía:

—No, no..., por favor no te vayas a Paraguay. ¡No te vayas! ¿Qué hago yo... si te vas? ¡Me... muero! ¡No te vayas! Por favor...

Cuando llegué a la caja, el chico ya había colgado el teléfono. Dejé el local pensando en la crueldad del oxímoron.


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