sábado, 9 de marzo de 2013

Sobre la normalidad y el destino en la feria

En la feria de la plaza,
los huevos se elevan en torres triangulares.
Torres blancas y de color intercaladas
en mostrador efímero.

La gente espera en largas colas,
horizontales, al sol y sabatinas.

Será que el destino de los hombres
ha cambiado.
Nos hemos vuelto terrestres,
comunitarios, conversadores.
Esperamos nuestro turno
en la fila
            de changos
                             y bolsas de la compra.
Escuchamos el consejo del feriante.

El peligro, sin embargo,
está a la vista.
Esas babeles frágiles, ambiciosas.
Esa otra raza blanca o de color
violenta el orden.

Nos llega el turno.
¿Qué va a llevar hoy, hermosa?
¿Qué le doy hoy, hermoso?
Todos decimos lo mismo.
Huevos, dos docenas, por favor.
Lo mismo hasta volver a la normalidad
del mostrador humilde, sobre todo humilde, y vacío.
Lo mismo con tal de conservar
el microcosmos barrial
este mediodía de sábado.

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