martes, 27 de noviembre de 2012

Tanto tú

Tanto tú, tanto tú
aceitunado
vestido de tul
en tutú turquesa
tanto tú tuyo
todo tuyo
tu tú.

Tus tús discretos
tus tús con ataduras
tus tús que estudian
tus tús tutelados
todos tús entusiasmados.

Y tú y tú
dale con el tú
que va bien
con una actitud
tumorosa
culturalosa
cultúpida.

Tupido tú
que crece con turgencia.
Tupido tú
que necesita de vestuario.
Tupido tú
que rompés las petunias.

Y no hay tutía para vos.


martes, 13 de noviembre de 2012

Muertes memorables

Hay eventos que nos impactan de una manera tan honda que no olvidamos el contexto en que se dieron y, para los que somos lectores, también los eventos de la literatura pueden resultarnos memorables, tanto que la situación de lectura se vuelve importante.

Así mi querido Dumbledore, personaje de la saga Harry Potter, murió una medianoche para mí. Yo estaba en la cama y tuve que llorar en silencio para no despertar a mi marido, que dormía a mi lado.

Y hoy también me emocioné con una muerte. Esta vez fue la de Pablo Neruda. Mi amado poeta murió para mí hoy a las 9.25 de la mañana, en plena estación Pueyrredón de la línea B de subterráneos de la ciudad de Buenos Aires. El subte estaba lleno y yo iba sentada, con mi vianda para el mediodía en una bolsa y la Ortografía de la lengua española en otra. Neruda murió en noviembre para mí y lo viví gracias a Matilde Urrutia, que lo cuenta en su Mi vida junto a Pablo Neruda (Memorias), editado por Seix Barral y que me regaló Susi, una de mis alumnas.

Muertes vivas, muertes que quedan para siempre en la retina de mi corazón.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Presentación de Calidoscopio de voces. Parte II



Aunque me aburrí un poco en la presentación de la antología, me hizo muy feliz recibir mi ejemplar y el diploma, y compartir el momento con mi marido.

Me aburrí porque me molesta que se diga que los poetas nos elevamos sobre el común de los mortales; me parece un concepto absolutamente discriminatorio. También me aburrí porque los presentadores explicaron algunas palabras a los presentes como si fuéramos niños de jardín (la mayoría de nosotros sabía qué era un palimpsesto, qué era un haiku y conocía el valor de la lectura para el poeta). Creo que, si los presentadores emplearan el tiempo en leer los poemas de los autores presentes, sería mejor y más justo para todos.

Lo divertido del evento fue una confusión. Un conocido del mellizo de mi marido (otro autor de la antología) pensó que yo también era de Tandil. Cuando le tocó a él buscar su diploma y su ejemplar, se lo comentó a los presentadores. Intenté aclararlo, sin éxito. Así pues fui de Tandil por un día y me divirtió la confusión, me alegró. Tandil es una tierra que amo. Bueno, eso explica la referencia al tenista Del Potro al final del video.

¡Gracias, Dunken!

El dragón

El dragón
tiene el cielo y las alas
un cuerpo de soldado.

Mudo
avergonzado
sabe que esta no es su época.
Recuerda a los aldeanos
con sus techos incendiados
las bestias enloquecidas en los campos
bajo su cuerpo rojo como un hierro
como un sol.

El fuego pasó de moda.
Ahora hablan de tortura.
Y hasta el cielo
parece encogido
una cárcel

donde la culpa no sabe volar.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Semana dura y cambios

Esta semana ha sido muy dura para mí ya que di cierre, unas semanas antes del cierre oficial del ciclo 2012, a mis talleres literarios de poesía y narrativa, al menos en los días y horarios en que los dictaba. La razón es laboral: comenzaré a trabajar como correctora en el Ministerio de Educación y eso ha implicado un cambio total y radical de mis actividades actuales.

A ambos grupos les dije que ha sido la decisión más difícil que tomé en mi vida y es así: peor que una separación, peor que mudarme, peor que elegir qué poemas publicaré en mi primer libro, peor que decidir el vestido con que me casé. He pedido consejo a mis más íntimos, lo he pensado quinientas veces y he llorado durante días antes de dar el sí. Sí, lloré. Le lloré a mi marido, le lloré a mi madre, le lloré a mi padre. Llorisqueé con mis mejores amigas. No ha sido fácil, nada fácil.

Es que tuve la enorme satisfacción durante casi dos años, con el taller de poesía, y durante medio año, con el de narrativa, de conocer escritores talentosos, con ganas de compartir sus textos y de disfrutar de la escritura de sus compañeros, pero, sobre todo, tuve el honor de conocer personas buenas, generosas y alegres, que —me atrevo a decir— me han enseñado más a mí de lo que yo a ellos.

Estar al frente de un taller literario no es planificar clases, corregir errores y dejar tarea para el hogar. El coordinador de un taller está a cargo de un grupo humano, con sueños, expectativas, temores y orgullos, que no siempre elige compartir y darse como lo han hecho los integrantes de mis dos talleres.

Con el grupo de los martes, entendí que personas muy distintas entre sí, como Karina, Martín, Ricardo, Leticia y Josefina, pueden soñar con escribir con la misma intensidad, que escuchar al resto es tan importante como leer el propio texto, que los martes a la mañana, justito antes del almuerzo, es un buen momento para que muera un personaje (o varios), para cerrar los ojos para disfrutar los fantasmas y una copa, para tener un gato por sombra, para sentir contracciones por primera vez o para que otro gato negro haga de las suyas en un falso policial. Descubrí que hay quienes quieren explicar y quienes prefieren no hacerlo, que una niña despiadada puede ser motivo de risa y que reír es mejor, muchísimo mejor, en grupo.

Con el grupo de los jueves, conocí la felicidad de abrir una puerta, aún con hambre, con sueño, con frío o con calor, esa felicidad de que María, Susi, Ale, Karina y Nati Wannas fueran llegando al fogón de la palabra como si nos conociéramos desde hace mucho, mucho tiempo. El grupo fue creciendo con la lentitud de los árboles más fuertes y echó raíces en mí. Adoré mirarlos dudar cuando les preguntaba quién quería leer primero. Adoré que quisieran festejar el cumpleaños de María como si fueran niños y que tramáramos juntos la sorpresa. Eso me dio la pauta de que el taller había pasado a ser algo más que literatura, que habíamos pasado juntos el umbral de la amistad.

En el último tiempo, me dediqué a estudiar como nunca para poder estar a la altura de estos dos grupos, porque es verdad eso de que el buen alumno supera al maestro, y Karina, Martín, Ricardo, Leticia, Susi, Josefina, María, Ale y Nati Wannas me superaron cuando sus preguntas superaron las mías, cuando sus versos y sus frases superaron los míos y cuando su análisis y su participación en los debates me asombraba con aportes que no había previsto.

Estos alumnos me dieron felicidad durante dos años y, claro, es muy difícil querer cambiar lo que ha tomado tanto tiempo construir. Me encariñé. De este lado de la clase, se ven sus gestos, sus silencios, sus caras de pánico y su modestia, se ve todo. Se ve la ansiedad y la tristeza traída de afuera, se ve la felicidad de tener un espacio para hacer lo que les gusta, se ve cómo disfrutan los desafíos. Los he mirado mientras escribían, los he admirado con todo mi ser.

Hace años, en épocas de la facultad, una compañera me dijo que una conocida suya, coordinadora de talleres literarios, había dejado de dictarlos porque sentía celos de sus alumnos (hace tiempo hablé de esto acá). Sigo sin entenderlo. Si hay algo que los alumnos talentosos generan es inspiración. Definitivamente contagian ese entusiasmo, esa felicidad por escribir, ese ímpetu, esas ganas. Y así uno no escribiera, ver tamaña felicidad en otros es una manera de ser feliz uno, de rejuvenecer. Son incontables las veces que dejé la sala de Punto y Aparte llena de ideas, de ganas de escribir, con reflexiones nuevas y profundas, en fin, feliz.

¿Cómo no encariñarse si esta gente saca lo mejor de uno?

Para mí, el sustantivo más terrible del mundo es «abandono» y, en consecuencia, el peor insulto es «abandónico/a». Es curioso, entonces, que ambos grupos hayan coincidido en llamarme así y que hayan llamado a este cambio de actividades un abandono. Me hicieron reír mucho el martes y me emocionaron profundamente hoy. Mis alumnos me hicieron saber así lo que sentían por el espacio que habíamos creado juntos, me demostraron un cariño inmenso justamente con la palabra más dura que se me podía ocurrir. Y con eso me enseñaron una lección.

A partir del sábado 17, dictaré un nuevo taller en Punto y Aparte, que será mixto, porque será de narrativa y de poesía. Formará parte de mi mundo nuevo, será distinto y sé que extrañaré a todos los que no puedan reunirse en ese horario.

Hace cosa de un mes, una alumna estaba muy afligida porque no podría continuar con el taller. En ese momento, le dije que lo que la poesía unía nada podía separarlo, que los lazos no se rompían así. Hoy ella me lo recordó a mí y me llegó hasta el tuétano.

Por todo esto, quiero decirles a todos ustedes, mis amados alumnos, mis admirados alumnos de taller, ¡MUCHAS GRACIAS! Los quiero mucho.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Todo queda en familia

Obra: En familia
Autor: Florencio Sánchez
Adaptación y dirección: Eva Halac
Elenco: Agostina Degasperi, Monina Bonelli, Ariadna Asturzzi, Michel Noher, Carlos Scornik, Gabriel Rivas, Guillermo Pfening, Natalia Señorales
Música: Sergio Vainicoff
Dirección de arte: Micaela Sleigh
Funciones: Viernes y sábados a las 21; domingos a las 20
Sala: Complejo Cultural Teatro 25 de Mayo (Triunvirato 4444)

¿Hasta dónde puede arrastrar a su familia un hombre jugador y alcohólico? ¿Qué hace una familia con sus valores cuando pasa hambre y pobreza? Con un realismo crudo y conmovedor, Florencio Sánchez responde a estas preguntas con su obra En familia, escrita en 1905 y llevada a escena bajo la dirección de Eva Halac.

La obra presenta a una familia de clase media venida a menos que vive en una casa grande, donde conviven los padres y cuatro hijos (dos mujeres, dos varones). La acción comienza con el regreso del sur de Damián, el quinto hijo, que llega a la casa y se entera por boca de su madre de la pobreza en que vive su familia y la decadencia moral en que han caído: robos, engaños, estafas...

Damián, lleno de valores y con una moral intachable, decide establecerse en la casa junto a su joven esposa y poner las cuentas en orden. Lo que no sabe es que su padre se ha vuelto alcohólico y jugador y lo que no ve es que sus hermanas son superficiales e irresponsables, que su hermano Eduardo es un vago y que el pequeño Tomasito se ha vuelto ladrón. Su nobleza se lo impide ver.

La puesta respeta bastante el original de Florencio Sánchez (aunque con un pequeño giro al final), con muy buenas actuaciones de Guillermo Pfening, en el papel de Damián; de Carlos Scornik, como Jorge, el padre, y de Natalia Señorales, como Delfina, esposa de Damián.

Pfening le da vida a un Damián sensible, optimista, ingenuo y con altos ideales, con el que es fácil identificarse, muy bien secundado por Señorales, con una Delfina sumisa al principio pero cada vez más sagaz y directa a medida que avanza la historia.

Scornik se lleva todos los aplausos, con un padre ludópata, alcohólico y mentiroso tan palpable en su decadencia como en su humanidad. Por el contrario, el personaje de la madre, interpretado por Monina Bonelli, conmovería más aún si fuera más sufrido y menos grandilocuente.

Setenta y cinco minutos de teatro del bueno que vale la pena presenciar.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Presentación de Calidoscopio de voces. Parte I

La editorial Dunken seleccionó mi poema «Turno noche» para la antología de poesía Calidoscopio de voces. Estoy muy contenta porque es un poema al que le tengo especial cariño.

La presentación (para el que quiera acercarse) será el 10 de noviembre a las 12.30 en la sede de la editorial.


La palabra (un reto de La Esfera Cultural)

Hace poco participé de un reto de La Esfera Cultural. Aquí podrán leer «La palabra», el poema resultante.