martes, 31 de julio de 2012

Patchwork



El arquitecto
cosió paredes y pisos, cemento y azulejos
y combinó cuadrados de distintos colores.

No le contó a nadie del tesoro

hasta que una topadora
tiró
abajo
la estructura

       (oh derrumbe
            polvoriento
                de ladrillos apilados)

y reveló el patchwork prolijísimo
del arquitecto
en la medianera enfática
multicolor
sobreviviente.

viernes, 27 de julio de 2012

Diálogo real: ¡Yo estaba contenta hoy!

Estoy lejos y ya la escucho. La niña viene de la mano de la madre, aunque algo rezagada, con la boca abierta, la cabeza hacia atrás, el pelo enmarañado en dos colas de caballo y los ojos rojísimos. Tiene unos cuatro años y se hace escuchar en toda la cuadra. La madre camina sin pausa, en silencio.

Pasan junto a mí y el llanto se detiene de golpe.

—Mamá, ¡yo estaba contenta hoy! Y, mirá, ya me hiciste llorar —se queja la niña y, mientras se alejan, yo me planteo cuántos años tiene ese pequeño ser en realidad...

jueves, 26 de julio de 2012

Origen

Al principio fue el silencio
árido y blanco
sin límites.

Después tu palabra
fecundó el aire
y llenó de verdor
y de ríos
y de lumbre
para siempre
mis paisajes.


(De hoy, 26 de julio de 2012, y sorprendentemente parecido a este otro poema que escribí el 6 de febrero de 2003. Uf, cosas del autoplagio.

Poeta
antes fue la luz
y el silencio

y luego

el caudal de tus versos
como un río
contra las rocas.)

miércoles, 25 de julio de 2012

La poesía es revelación


«En el fondo, un poema no es algo que se ve, sino la luz que nos permite ver. Y lo que vemos es la vida».

Robert Penn Warren

jueves, 19 de julio de 2012

Poesía para llenar el alma

Por lejos, la clase del taller de poesía en Punto y Aparte de esta tarde (14 a 16) fue la mejor de lo que va del año. Los alumnos debatieron, escribieron, hablaron sobre el Museo de Arte Invisible, nos reímos muchísimo y, de yapa, sumamos una integrante nueva.

Dos horas de mi día que llenaron mis otras veintidós...

Cincuenta seguidores

Hace pocos días este diario alcanzó cincuenta seguidores. ¡Estoy muy agradecida!

Eso sí. No puedo dejar de imaginarme que a partir de ahora, cuando escribo, cuando leo, cuando veo algún video, tengo cincuenta personas a mi espalda que me siguen. Estoy segura (y ustedes, si me conocen a esta altura, también lo sabrán) de que haría amagues para ver si me siguen de veras. Amagaría ir para allá y luego para acullá y me divertiría mucho viendo que el gesto se repite por cincuenta. Sería crudelísimo de mi parte hacerlo, pero sería divertido, ¿o no?

Y, por favor, no se me acerquen demasiado. Mmm, ese lector me está leyendo, y también aquel otro... ¡Toda una multitud! ¿Qué pretenden ustedes de mí? ¡Socorroooooooo!

domingo, 15 de julio de 2012

Las Pretextas, Grupo de Poesía - Julio 2012

Ayer estuve en Las Pretextas, Grupo de Poesía. Qué gran sábado. El encuentro de ayer estuvo de lo mejor. Mucha poesía, la buena onda de siempre y amistades literarias que crecen y que cada vez me alegran más.

En el micrófono abierto, leí dos poemitas: Rehén y Puentes.

jueves, 12 de julio de 2012

Espejo

No soy yo, dice
y no se reconoce en el espejo
le salen mal las cosas.
Esa no, no puede ser, esa no es ella.

Y digo no soy yo
cuando el espejo me devuelve
un rostro familiar y conocido.
Cuando las cosas salen bien
a secas, llanamente, sin sabor amargo.

¡Esa no!
Definitivamente esa
no soy
yo.

martes, 3 de julio de 2012

Ignacio Giancaspro: El poste



Podés leer este poema en el blog Mis poetas contemporáneos.

Reflexiones después de Té con Palabras

El miércoles pasado estuve en Té con Palabras, en la SADE. Me tomé varios días para pensar en el encuentro, es verdad, pero quería poner orden a mis pensamientos.

En primer lugar, fue un placer estar con María Paula Mones Ruiz, poeta y amiga que tanto quiero. Fuimos compañeras de facultad, estudiamos juntas para muchos exámenes y, sobre todo, nos reunimos infinidad de veces para gozar de los versos, de la poesía. Es un ser muy luminoso Paula y a ella debo en gran parte la oportunidad de leer mi trabajo en ese espacio.

Abrió el ciclo la Dra. Graciela Maturo, quien disertó sobre la razón poética de María Zambrano. Integraron la primera mesa de lectura Amalia Abaria, Susana Cattaneo, Elisa Dejistani y María Amelia Díaz. A ellas se sumó el gran Rubén Vela y sus poemas fueron un verdadero broche de oro.

Luego, tuve el honor de inaugurar la mesa de Literatura Joven con mis poemas, junto a Maximiliano Orioli. Entre otros, leí «Lo que queda», dedicado a mi abuela Lía, y la voz me falló. Espero que los presentes hayan disculpado mi emoción, lógica por cierto.

Tuve bastante suerte ya que hubo silencio durante mi lectura, pero algo ocurrió después, algo que me indignó hasta el tuétano. La Dra. Maturo y la poeta Elisa Dejistani, sentadas en primera fila, conversaron en voz alta durante toda la lectura de Orioli, mi compañero de mesa. No fue un momento, fue todo el tiempo. Tan alto hablaban que a mí, que estaba sentada al lado del autor, me costaba trabajo escucharlo. Ni siquiera nos miraban. Esto fue, a las claras, una falta de consideración y de respeto que no esperaba de una exdocente y de una poeta tan reconocida. La situación continuó incluso durante el micrófono abierto.

Es cierto que, cuando uno asiste a una lectura de poesía, no tiene la obligación de que le gusten todos los poetas, pero existe algo que se llama respeto y que en un público adulto debería haber a montones. El silencio es obligatorio cuando uno asiste a un evento así.

Se trataba de una mesa de literatura joven y los que participamos de ella no esperábamos loas, ni halagos, ni siquiera aplausos de compromiso, sino ser escuchados y, sobre todo, ser respetados por compartir el amor por la poesía. Ya sabemos que tenemos mucho por aprender, pero también por algo nos dieron ese espacio, ¿no lo creen? Estamos en el mismo camino.

Me quedo pensando que algunos poetas tienen mucha poesía, escritura impecable y versos lapidarios, no sé cuántos libros publicados, pero... educación, cero.

Les dejo la inquietud, queridas Maturo y Dejistani. Van directo a marzo, pero, si aprenden la lección, tal vez se ganen mi respeto otra vez.

Tal vez, no.