domingo, 16 de diciembre de 2012

Piedra

                                                  A Sergio, en nuestras bodas de papel

Somos una piedra
en el agua del tiempo.
Fuimos dando tumbos
sobre la superficie,
creímos ahogarnos
como peces en el aire
y miranos ahora
sumergidos,
empapados,
rodeados por la dicha.

No somos roca:
una piedra nomás,
como una moneda
que cabe en una palma,
que se puede llevar
en el bolsillo a todas partes.

Una piedra indivisa,
firme,
con vocación de montaña,
que no se disuelve,
que se pule tan solo
hasta lo más íntimo,

con sueño de arena,
de playa,
de átomo.

Somos esta piedra, compañero,
siempre lo hemos sido,
siempre lo seremos.

Una piedra nomás.
Qué importa el resto.

2 comentarios:

  1. Hermoso poema, Vero. Cuánta claridad para comunicar. Conmovedor.
    Es un placer volver acá y leerte.

    Abrazos!

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  2. ¡Gracias, Matías! Aquí siempre hay lugar para que vuelvas.

    Saludos.

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