lunes, 1 de octubre de 2012

La ofrenda



El gato camina
en éxtasis religioso.

Es hora de peregrinar
hacia ella,
la gata alta,
indiferente como piedra,
que leerá la fe de sus ojos.

La noche
se llena de rezos.

Y la diosa altiva
cede lentamente
a la terrenal ofrenda.

2 comentarios:

  1. Qué excelente poema! Qué hermosa comunión ancestral entre el devoto y lo sagrado. Es ahí donde existe toda magia. Aunque lo sagrado sea pura fantasía, o mejor, pura poesía.

    Pura poesía lo tuyo, Vero. Un gran abrazo!!

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  2. ¡Muchas gracias, Mati! Sos muy generoso.

    Y muchos éxitos para la librería. Si abren librerías en el mundo, el mundo no anda tan mal. :-)

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