sábado, 20 de octubre de 2012

Al edificio de Aguas Argentinas

Córdoba corre furiosa, indómita,
reptílea.
Les grita a las paredes, a los faroles, a los escudos.
Le despeina los árboles,
pasa airada.

El sol le sopla lava en las paredes,
derrite reflejos,
desnuda los resquicios entre pasto y rojo.
Besuquea ventanales,
los muerde.

La noche aprieta hasta la asfixia,
rasguña,
tajea los cristales en penumbras y quiebres.
Flota en los hierros,
ahoga.

El agua en su vientre lo sume en el tiempo,
lo duerme.
Bombea su maternidad oscura y grana,
desgarra los fantasmas
y vence.

25 de abril de 2000

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