domingo, 16 de septiembre de 2012

Sobre el estudio de la poesía

¿Por qué participa mucha menos gente en talleres de poesía que en talleres de narrativa?

Porque se cree erróneamente que la poesía es una expresión de la intimidad de una persona y, por tanto, sagrada, inalterable e inobjetable. Se cree que solo los narradores requieren de un método, que solo ellos deben ser ordenados y organizados, que solo ellos deben planificar sus escritos y, en consecuencia, que solo ellos deben formarse y evolucionar en el arte de escribir. Por eso, son contados los poetas que consideran la poesía un tema de estudio. «La poesía se siente; no hay que aprender».

Participar en un taller literario no significa alinearse en el estilo y el gusto de un docente, sino todo lo contrario: conduce a profundizar el propio estilo y encontrar la propia voz poética. Con ver la evolución de cualquier participante durante un año, se puede comprobar lo que afirmo. Los alumnos amplían el vocabulario, se sensibilizan ante la poesía ajena y, en particular, se esfuerzan cada vez más por codificar el sentido en el objeto externo (poema) de manera eficiente para que otros puedan decodificarlo de igual manera. Los alumnos desarrollan una mirada crítica sobre sus propios textos, sobre la sonoridad de sus versos o de su prosa, se vuelven exigentes, aprenden que la expresión es perfectible y esa es la clave de todo.

En definitiva, toda forma de escritura es perfectible; que el texto pertenezca al género lírico o al narrativo o al periodístico es meramente circunstancial.

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