viernes, 14 de septiembre de 2012

Diálogo real: Los libros esperan

I

—Son quince pesos —me dice el librero.

Hago cuentas mentales y creo que hay un error. Son dos libros y el precio es ínfimo.

—¿Cuánto sale cada uno?
—Diez y cinco.
—Estoy de suerte. No sabés cuanto hace que estoy buscando el de Efraín Huerta.
—Hace mil años que está acá.
—Vaya, el libro me esperó.

II

Más tarde, me tiento en otra librería y me llevo Los derechos imprescriptibles del lector, de Daniel Pennac. En el colectivo, leo:
«Pero, al contrario de las buenas botellas, los buenos libros no envejecen. Nos esperan en las estanterías y somos nosotros quienes envejecemos».

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