sábado, 1 de septiembre de 2012

Calor

El calor de estos días huele a infancia. Es innegable.
En él, vive la Siberia de la mano de mi abuelo,
cumpleaños lluviosos, nochebuenas,
Borges con su patio y su brujo postergado,
las tapas amarillas de la colección Robin Hood,
la libertad de la vereda, los colores flúo y los vestidos bobos.

El calor hace que salga a hacer las compras,
cosas triviales como leche, quitaesmalte y un kilo de cebollas,
con la frente alta, la ropa suelta y el corazón hace mucho,
mucho tiempo.

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