jueves, 2 de agosto de 2012

Fuego

El hombre que miró por vez primera
el fuego desbocado de los dioses
aquel que quiso atesorarlo para sí
quedarse con el dulce meneo afiebrado
era un hombre nada más
vencía su cara la pelambre
olía a animal muerto y meaba el pasto.
Hoy el fuego es de un azul urbanizado.
Su dominio se limita a las hornallas.
Se eleva débil en la jaula de la estufa
no baila ya ninguna danza mágica
se ha vuelto azul azul azul añora el cielo
la noche vulnerable de las tiendas
las manos las manadas.
Y esta noche de lluvia te veo arder
tan pequeño
tan humano como yo
controlado
sometido
y encerrado.

3 comentarios:

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  3. Muchas gracias, Gastón. Ese primer verso que mencionás me dio mucho trabajo y no estaba tan segura de cómo había resultado. Me alegra que te gustara. Llevá con libertad el enlace.

    Cuando pueda te escribo por Final del día. Me gustó mucho en mi primer lectura.

    ¡Saludos!

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