lunes, 27 de agosto de 2012

El fruto

Domingo. Tus ojos duermen todavía
y calla la fresa de tu voz.
Me arropo, voy a la ventana y espero.
Pronto, cuando sea la hora, vendrás a mí
yo morderé el fruto de tus sueños,
de los míos, de la noche.
El día nos sabrá entonces a luz y a deleite.

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