lunes, 18 de junio de 2012

Sobre «El camino a casa», de Zhang Yimou

Hace uno o dos fines de semana vi la película El camino a casa. Sentí tanta emoción que no pude escribir una sola línea al respecto. Ahora, que la emoción ha dejado lugar al pensamiento, quiero dedicarle un poco de espacio aquí.

La película inicia con la muerte de un anciano, maestro del pueblo. Su hijo, en pleno invierno, debe ir entonces al pueblo de sus padres para ayudar a su madre con todo, en especial ayudarla a resolver cómo regresar el cuerpo del hospital de la ciudad al pueblo, un trayecto largo. La madre quiere realizar una procesión a pie de varios kilómetros para ello, una vieja tradición china; el hijo y el pueblo quieren hacerlo en tractor, más rápido y menos riesgoso con ese clima. Así el hijo debe tomar una difícil decisión: avalar a su madre en una empresa que parece una locura o convencerla de lo contrario.

La fotografía ha sido cuidada en extremo. Cada fotograma es un cuadro. Zhang Yimou, el director de esta joya fílmica, decidió narrar la historia posterior a la muerte del maestro en blanco y negro e introducir introspecciones en color para narrar la historia de amor de los padres en su juventud. Una decisión totalmente acertada: es imposible no sentirse cautivado por los colores intensos del pasado de los personajes. Más aún, gracias a esa elección estética, es imposible no sentir cuán vívidos son esos recuerdos.

Los personajes muestran su interior lentamente. La viuda es al principio una anciana de aspecto frágil, atravesada por el dolor más profundo, que es la pérdida del compañero de vida, pero, a medida que la historia avanza, su figura se agiganta, se vuelve fuerte y central. Su amor inunda la película, contagia de poesía todos los espacios.

Hay muchos puntos fuertes en esta película. De más está decir que la historia de amor está narrada con excelencia, pero a mi juicio mejor todavía está mostrado el conflicto generacional, las diferencias entre las antiguas tradiciones y  la vida moderna, en pocas palabras: el papel que desempeñan los ancianos en la sociedad.

Una película para conectarse a fondo con la sensibilidad, la pureza y la poesía de la vida.

2 comentarios:

  1. Ah pero qué bella historia. Voy a verla. Gracias Vero

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    1. Después contame qué te pareció, Lau. ¡Ojalá te guste!

      Un abrazo.

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