martes, 27 de marzo de 2012

Dante Alighieri y Gustavo Adolfo Bécquer: dos textos

Dante Alighieri

Divina Comedia, Infierno, vv. 127-138

Por entretenernos leíamos un día
de Lancelote, cómo el amor lo oprimiera;
estábamos solos, y sin sospecha alguna.

Muchas veces los ojos túvonos suspensos
la lectura, y descolorido el rostro:
mas sólo un punto nos dejó vencidos.

Cuando leímos que la deseada risa
besada fue por tal amante,
este que nunca de mí se había apartado

temblando entero me besó en la boca:
el libro fue y su autor, para nos Galeoto,
y desde entonces no más ya no leímos.

Gustavo Adolfo Bécquer

XXIX

Sobre la falda tenía
el libro abierto;
en mi mejilla tocaban
sus rizos negros;
no veíamos las letras
ninguno creo;
mas guardábamos entrambos
hondo silencio.
¿Cuánto duró? Ni aun entonces
pude saberlo;
sólo sé que no se oía
más que el aliento,
que apresurado escapaba
del labio seco.
Sólo sé que nos volvimos
los dos a un tiempo
y nuestros ojos se hallaron
y sonó un beso.
 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
 . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
Creación de Dante era el libro,
era su Infierno.
Cuando a él bajamos los ojos
yo dije trémulo:
—¿Comprendes ya que un poema
cabe en un verso?
Y ella respondió encendida:
—¡Ya lo comprendo!

2 comentarios: