viernes, 3 de febrero de 2012

Suvenires

Me traje una piedra de ese lago
un caracol del viejo mar
una pluma de aquel parque.

No debía, pero sencillamente
amaba la mujer que era entonces.
No temía a nada.
No tenía fronteras.
No tenía apuro.

Ahora, de regreso,
piedra, caracol y pluma
son recuerdos
nada más
en el estante de un mueble.

2 comentarios:

  1. senti estar en otra epoca leyendolo. que lindo decis tus cosas!!!!
    te sonrio amiga

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  2. Mil gracias, Patri. ¡Yo también te sonrío!

    Un beso.

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