viernes, 30 de septiembre de 2011

La canaria vuela

Ayer recibí una noticia que me alegró el día. Mi poema La canaria fue seleccionado para integrar la antología La lenta obsesión, de Editorial Dunken. Quería compartir la buena nueva con ustedes, que me leen siempre con tanta paciencia.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

El sueño del monje funambulista y la acusación de plagio

Hace unos días estuve conversando en un foro sobre parafrasear a un autor: cuándo es homenaje y cuándo es plagio. Mi postura fue definir el plagio desde la intención de ocultar el texto original:

A mi juicio, depende de la intención. Si la intención es trazar un vínculo, supongo que es homenaje. Si la intención es hacer pasar el texto original por propio, allí hay plagio.

El que plagia intenta ocultar el texto original, en tanto el que homenajea a un autor crea un vínculo con ese texto, trata de que se note.


Hace un tiempo vi la película
Rosencranzt y Guildenstern están muertos, basada en la obra de teatro del mismo nombre de Tom Stoppard. El dramaturgo toma dos personajes secundarios de Hamlet y los pone en el centro de la historia y vuelve a contar la historia de Hamlet desde el punto de vista de estos dos personajes. Es brillante. Y es un excelente homenaje a la obra de Shakespeare.

El caso es que anoche tuve un sueño en el que puse a prueba toda mi postura.

Soñé con un oscuro salón de techos bajos, que daba a varios pasillos construidos con arco de medio punto. Tal vez había antorchas; la luz hacía en las paredes y en todos los objetos un baile propio del fuego.

Del pasillo de la izquierda, venía un monje. Ya más cerca, descubrí que era Gabriel Bevilaqua. Con una mano firme y prolija, que salía de la manga de la túnica marrón, Bevilaqua me entregaba su último libro publicado, una novela (paradojas que hay en los sueños, sepan disculpar) titulada Rayuela. Me entregaba el libro y se alejaba de mí unos pasos.

La tapa era dura, de color ladrillo —y ahora que lo pienso, con esa forma y ese peso también—. Había una cara ilustrada, algo desleída. Así y todo, se veía claro que el de la tapa era Cayetano Santos Godino, alias el Petiso Orejudo. "Habrá crimen", recuerdo que pensé con cierta satisfacción.

En la zona oscura del salón, crecía una multitud; todos, escritores que yo no conocía. Desde donde estaba, no podía verles las caras, pero sabía que cada vez eran más. Susurraban al principio, después gritaban. Como en un coro medieval de voces graves, acusaban de plagio.

Bevilaqua, a pocos pasos de mí, no hacía caso a la turba que avanzaba. Se mantenía quieto, pacífico como un religioso recién salido de confesión, y a la espera. Me miraba.

Entonces me dirigía al coro, primero tímida y más tarde enérgica, con estas palabras:

—Bevilaqua traza un diálogo con el texto de Cortázar desde el título. No hay en el autor afán de apropiarse de un texto ajeno. Sería incapaz. ¡El libro es un homenaje! ¿Cómo no lo ven, monjes profanos?

Y desperté.

lunes, 26 de septiembre de 2011

viernes, 23 de septiembre de 2011

Reflexión: La envidia y la revelación

Ayer oí de María, una de mis alumnas de taller, una idea genial para componer una metáfora. Volví a casa feliz en principio por haber creado una consigna que la motivara tanto y, en particular, porque la metáfora en sí era genial y ahora existía para muchos lectores.

Entonces recordé partes de un recuerdo. Digo "partes" porque no logré armar el recuerdo entero. Si no me confundo, una compañera de mi vieja carrera de Letras, allá por los noventa, me había contado que una conocida de ella, que era docente de talleres literarios, había tenido que dejar de dictarlos, al menos por un tiempo, porque los textos de sus alumnos eran tan buenos que le provocaban profunda envidia. Carne de diván, literalmente, porque la docente en cuestión tuvo que recurrir a terapia.

"¿Envidia?", me pregunté entonces, sin entenderlo. Para mí, la anécdota mostraba a las claras las cualidades de esta docente al frente del taller. Ahora, con más años encima de experiencia al frente de varios talleres literarios, con alumnos de casi todas las edades, lo entiendo menos. En serio. Lo digo sin ponerme el disfraz de Madre Teresa.

La envidia es lo opuesto a la revelación, y la poesía es eso justamente. El poeta provoca la revelación en el lector. La revelación no puede existir sin el lector porque ocurre físicamente en él. Entonces, como lector, ¿cómo puedo envidiar algo que con palabras ajenas sucede en mí, es parte de mí? Es imposible.

Es imposible envidiar un poema. A lo sumo, la fama, el público, los premios de un poeta, pero ¿el poema? ¿El poema? Dejémonos de joder. El que envidia un poema no entiende nada de poesía.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Diálogo real: Beatus Ille y la hija adolescente

El padre llama a su hija adolescente para ver cómo ha pasado el día con su novio en una estancia.

—¿Cómo te fue?
—Rebien, papá. Comimos empanadas, vimos las vacas, cantamos un montón de zambas, todo lindo.
—¡Qué bien!
—Y lo mejor fue andar en yunque.
—¿En qué...?
—En yunque, papá. 
—¿...Y qué es un yunque?
—Un coso para pasear, tirado por caballos. ¿Cómo no sabés?
—¡Ah! Ya veo. ¡Un sulky, hija, un sulky! Ya me parecía que con el yunque no iban a llegar muy lejos.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Primavera sí, Vivaldi no

Es maravilloso Vivaldi, no hay dudas. No soy quién para negarlo, pero se ha convertido en un lugar común para los 21 de septiembre, al menos debajo de la línea del Ecuador.

Entonces con esta primavera decidí  rumbear para otro lado más campero...

martes, 20 de septiembre de 2011

Alzhéimer

Tus niños juegan a mi alrededor,
se cuelgan de mis brazos.
Fuerte como un árbol, hijo mío.

¿Nos viste anoche con      papá en el circo?
¡Tanto reíamos, reíamos!
Entereza de árbol, mi        querido.

Mamá
no me pasea como        antes.
Mejor doy una vuelta,
         el día está lindo.
El fresco mueve al árbol,
mi        vecino.

Que no,
que no es mi     casa,     ¡pelotudo!
Que yo vivo en el bosque,
           más allá.

Un árbol transplantado,

sí,     señor,

                 digno árbol

que brotó

                         en

                                   olvido.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Vaca, mucca

En italiano, una vaca es una mucca. ¡Mucca, mucca! La vaca rectangular, que según Castilla ahueca la llanura, muge en italiano desde el sustantivo.

La poesía en Yepeto, de Roberto Cossa

ANTONIO: Le escribí un poema a Cecilia.

PROFESOR (Irónico): ¿Pero, por qué, pobre chica? ¿Qué te hizo? (El profesor toma el papel, se cala los anteojitos y lee) No está mal, correcaminos... No está mal. Claro que "abandonado como un niño en el desierto...". No es muy feliz. No, no. En principio, "abandonado como...". Olvídalo. En 1924 Neruda escribió "abandonado como los muelles en el alba". No es una genialidad, pero hay que superar esa imagen.

ANTONIO: Pero yo no voy a escribir un buen poema...

PROFESOR: ¡Pero Cecilia te lo va a exigir! (Sigue leyendo) Mierda... mierda... (Lo mira compasivamente) ¿Cómo se puede poner la palabra "azabache"? Deberían prohibírsela hasta a los vendedores de artesanías. (Lee y se detiene) "Desde la profundidad de tu mirada oscura..." (A Antonio) Si es profunda es oscura. (Tacha, escribe y al mismo tiempo dice) "Desde la profundidad de tu mirada azul..."

ANTONIO (Protesta): Pero Cecilia tiene los ojos oscuros...

PROFESOR: ¡Y qué carajo importa Cecilia! ¡Estamos hablando de poesía! (Sigue leyendo) Alta mierda... alta mierda... (Se detiene y explota) ¡¿Qué es esto?! ¿Lunas redondas? ¿Las tetas? ¿Las tetas dos lunas redondas? ¡Es deplorable! André Breton escribió: "Mi mujer con senos de crisol de rubíes. Con senos de espectro de la rosa bajo el rocío". ¿Cómo podés llamarlas lunas redondas?

ANTONIO (Molesto): Para mí son dos lunas redondas...

PROFESOR (Indignado): ¡Entonces poné las tetas de Cecilia! ¡Las grandes tetas de Cecilia! ¡Y dejémonos de joder! (Estruja el papel y lo tira) ¡Esto es mierda! ¡Pura mierda! (Antonio ha quedado resentido. El profesor bebe. Lo mira un instante. Luego dice) ¿Para qué le escribiste un poema si podés hacerle el amor?

Fuente: http://abajoeltelon.blogspot.com/2007/04/roberto-cossayepeto.html

jueves, 15 de septiembre de 2011

Mi ficha en el directorio de REMES (Red Mundial de Escritores en Español)

Actualicé mi ficha en el directorio de REMES. Pueden consultarla desde aquí.

Algunos poemas de Griselda García

Sobreviviente
Amanezco con el pecho desnudo
junto a un soldado raso que fuma al sol.
Un bere bere me ofrece su pipa de kif,
los otros tripulantes
han sido enterrados de pie
junto a un muro.

¿Escuché, acaso,
el ulular de barcos en la tormenta,
el gemir de los ahogados,
el grito de los niños en el jardín?
Nada salvo el rumor del mar.

Bajo el mosquitero de una cama en Tánger
sigo con la vista la ruta de las arañas.
Me cura el sueño.
Con párpados pesados
me adormezco al sol,
inmóvil quién sabe hasta cuándo.

De La ruta de las arañas (Del Dock, 2005)


Vendaval
Noche cerrada y cruel,
espíritus hambrientos chillan
en las copas de los árboles,
el viento mueve las campanas
y el eco reverbera en la galería.

Con inmenso desdén
despediste a las mujeres del sake,
ordenaste quemar los cojines del templo.

De un momento a otro llegarás,
silencioso como un siervo,
camino al que flanquean cien álamos,

te moverás sigiloso,
tu extremo como la cabeza de una bellota,
sumiso besarás mis plantas,
viejas geishas te verán
mil veces hermoso
en lo oscuro acecharás,
animal extraño y nuevo,

después de la siembra no habrá descanso:
sangraré
y una cosecha entera quedará arruinada.

De La ruta de las arañas (Del Dock, 2005)

Descripción de un estado físico
Por la lengua, dientes, paladar
transita el sonido.
En la garganta, tráquea, glotis
mora la angustia.

El suceso imprime su huella.
Luego asfixia y mutismo.
Al final, quizás
la palabra.

En el medio
horas o años
de silencio.

La mente es un manojo
de espejos rotos
sin ninguna luz cerca.

De El ojo del que mira (La carta de Oliver, 2009)

Oración
Oigo sus levísimas campanas.
Reina está aquí.

Me arrastro a su encuentro
beso el suelo bajo sus pies.
Soy su mejor esclavo, dice
y en su palmada firme lo compruebo
en la presión de la suela sobre mi cabeza.

De rodillas soy de todos
el más fiel
el más solícito.

Reina
dame la dicha de seguir
bajo tu ley.

Dame la alegría máxima
de servirte
siempre, siempre.

De El ojo del que mira (La carta de Oliver, 2009)

Griselda García nació en 1979. Coordina talleres literarios y administra el blog http://griseldagarcia.blogspot.com.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Música

Afino de a una todas las palabras
hasta que vibran y van haciendo música
y crecen en poesía sonora y mansa
que resuena como selva en tus oídos.

Rasgueo las curvas de las consonantes.
Golpeo sílabas de madera negra.
Me detengo en el rumor de las vocales.
Hago antigua percusión con los silencios.

Yo puedo ver a los dioses levantarse
de la tierra con mi canto pasajero,
pero a veces las paredes de la casa
tan solo me devuelven huecos ecos...

jueves, 8 de septiembre de 2011

Jardín

Cayó la noche en el estanque
donde Eva nada.
La luna charola
uno a uno
los guijarros del fondo.

Un hombre
se acerca a beber.
Y la urgencia
hace cumbre en el cuerpo.

Adán
entra en el agua
al acecho
como un animal.

Los amantes se bautizan.
Dios, dios.
Y con su nombre
se despiden
a los gritos
del alto jardín.

08 Sep 11

Ravi Shankar y Philip Glass



No es novedad que me guste Philip Glass (de hecho, tengo muchas ganas de ir a verlo ahora en septiembre, que viene a Buenos Aires), pero este dúo que hizo con Ravi Shankar supera todo lo conocido. No exagero. Escuchen si no.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

a Sergio R. C.

Señor juez
no se sorprenda.

Es verdad
estoy de zapatillas
y sin velo
no pretendo fingir unos rulos
ni me saqué el delantal
algo manchado
con que cocino.

Vengo ante usted
como quien va
por un pasillo de oficinas
y se asoma
con un gesto de cabeza
o de mano
y sigue.
Soy una pasajera
y usted una parada
de colectivo
nada más.

Usted es un extraño
y no va a cambiar las cosas.
Sépalo.

A mi novio le dije que sí
hace ya mucho tiempo.

Julio Cortázar: El niño bueno

No sabré desatarme los zapatos y dejar que la ciudad me muerda los pies
no me emborracharé bajo los puentes, no cometeré faltas de estilo.
Acepto este destino de camisas planchadas,
llego a tiempo a los cines, cedo mi asiento a las señoras.
El largo desarreglo de los sentidos me va mal. Opto
por el dentífrico y las toallas. Me vacuno.
Mira qué pobre amante, incapaz de meterse en una fuente
para traerte un pescadito rojo
bajo la rabia de gendarmes y niñeras.


Fuente: http://www.los-poetas.com/b/corta1.htm#EL%20NI%C3%91O%20BUENO

lunes, 5 de septiembre de 2011

sábado, 3 de septiembre de 2011

Joaquín Giannuzzi: Poética

La poesía no nace.
Está allí, al alcance
de toda boca
para ser doblada, repetida, citada
total y textualmente.
Usted, al despertar esta mañana,
vio cosas, aquí y allá,
objetos, por ejemplo.
Sobre su mesa de luz
digamos que vio una lámpara,
una radio portátil, una taza azul.
Vio cada cosa solitaria
y vio su conjunto.
Todo eso ya tenía nombre.
Lo hubiera escrito así.
¿Necesitaba otro lenguaje,
otra mano, otro par de ojos, otra flauta?
No agregue. No distorsione.
No cambie
la música de lugar.
Poesía es la que se está viendo.

De Señales de una causa personal, 1977
Fuente: http://www.icarodigital.com.ar/numero14/poesia/gianuzzi.htm#poetica

viernes, 2 de septiembre de 2011

Turno noche

En el local
la noche prendió las luces
que arden
como una capilla.

El hombre
oscuro de traje
espera clientes
lee el diario
hace tiempo.

Afuera
la calle pasa lenta
autos intermitentes
alguna que otra ambulancia.

El hombre tiene sueño
saca un chicle
y masca haciendo ruido
quiere tapar el silencio
que pesa
sobre el mostrador.

En la sala del fondo
intenta dormir Juan Rodríguez
cuarenta años
cuatro hijos
enfermo cardíaco
pensionado PFA.

Mañana es el gran día.
Mañana viene Carlos
el chofer
ambo negro y pelo engominado.

Mañana viene la familia
y lloran y hacen coro.
Mañana Juan Rodríguez
que no ha pegado un ojo
en toda la noche
igual que él
se va a la Chacarita
a ver si puede
con cuatro tiros encima
descansar.