jueves, 1 de diciembre de 2011

El pote

Ayer fui a la tienda.
«Cola vinílica, por favor».
Y tengo aquí sobre mi mesa
un pote blanco,
con letras azules
que no dicen nada.

Este pote no sabe
de mi abuelo ebanista,
que la cola que él usaba
para que mesas y sillas
crecieran
como unos críos
en su taller
estaba en una lata
y parecía caramelo
para el flan.

Este pote no sabe.
¡Qué mierda!
No sabe
lo que es extrañar.


(Para leer con esto de fondo).

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