viernes, 2 de diciembre de 2011

De cómo la vida está llena de poesía

Yo creo que la vida está llena de poesía, de momentos vívidos que uno quiere guardar para siempre, como un poema, y memorizar. Hay momentos (estarán de acuerdo, estoy segura) que se viven con una intensidad tal que parecería que uno está a punto de morir. O de nacer de nuevo.

En estos tiempos en que estoy preparando el casamiento, mi mente está supercreativa, no para la escritura, eso sí. Por eso, tan pocos poemas en las últimas semanas. Sepan que han sido días agitados, llenos de nervios, insomnio (algo raro en mí) y presiones de todo tipo. Ayer, por ejemplo, amanecí a las cinco de la mañana y a las doce menos algo de la noche seguía dando vueltas. No es vitalidad, es que la cabeza anda de acá para allá, intentando resolver una y otra cosilla, tal y cual detalle de decoración o diseño.

Es que se me ha ocurrido hacer yo misma las cosas del casamiento. Léase centros de mesa, invitaciones, menús, adorno para la torta, ramo de novia... Bueno, crecí con Utilísima antes de que fuera un canal de televisión, mi madre siempre ha sido creativa y de hacer manualidades, al igual que mi tía y madrina, mi abuela hacía trabajos de costura... y yo salí queriendo hacer las mismas cosas. Y como soy una valiente (o una temeraria, según se vea), aquí estoy.

Ayer tuve mucha poesía. Me llegaron de Estados Unidos de América unos sellos de goma que había encargado en Etsy. Estoy fascinada. Hace poco, a raíz de mi casamiento, descubrí la moda vintage y mi mente hizo un quiebre. Me enamoré. Lo hecho a mano, las letras, los sellos, los pajaritos (como mi dulce Baldomero)...

En realidad, siempre fui un poco anticuada. Cuando leí Una niña anticuada de Louisa May Alcott, la autora de Mujercitas, me sentí tan identificada que el libro parecía escrito para mí. Y ahora la moda vintage, justo para mí. No veo la hora de poner mis sellitos nuevos a mis tarjetas de fin de año y mis papeles del corazón.

Ayer también dediqué una buena parte de la tarde a mis alumnas del taller presencial de poesía, para quienes hice un comentario-informe sobre su evolución. Esta tarea me hizo revivir muchos momentos del taller, algunos graciosos, otros reflexivos, otros lúdicos, pero todos llenos de poesía. Voy a extrañar mucho los encuentros de los jueves.

Y hoy, en unas horas, la poesía sigue. Es la presentación de La lenta obsesión, el libro en el que Dunken publicó mi poema La canaria. Estoy algo ansiosa por leerlo en papel.

Mientras tanto, tarareo una y otra vez esta canción. Soy una afortunada. La poesía ilumina mi vida.



2 comentarios:

  1. Vero, felicitaciones por tu próximo casamiento y que todo salga como lo has soñado.

    Saludos

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