sábado, 19 de noviembre de 2011

El signo


A Susana, a María, a Karina,
por la poesía que hay en el té. 
 
Afuera el ciruelo resiste:
ha florecido en pleno invierno.
Adentro el anciano chino
escribe un poema y bebe té.

Una línea veloz cruza el cielo
de izquierda a derecha.
Un perfil delicado
de plumas verdes y pico rojo.

El anciano, que ha reconocido
el signo por la ventana,
se apura pues a terminar
sus cuatro o cinco versos.

En la tetera, un pájaro pintado
abandona la rama.
El anciano posado en la silla
emprende el vuelo también.

5 comentarios:

  1. ¡Muchas gracias a vos, María!

    Gracias, Gabriel.

    Saludos para los dos.

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  2. Genial!
    Este poema es excelente. Te felicito por tan bella idea y tanta efectividad al momento de escribirla.

    Saludos!

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