miércoles, 26 de octubre de 2011

Selva

"¡Una araña en mi cabeza! ¡Qué asco; ayudame a matarla!", pidió la mujer. El cazador abrió la cartuchera y apuntó.

2 comentarios:

  1. Jajaja, muy bueno, Vero. El cazador, ¿no tendría alguna relación sentimental con la mujer?...

    Saludos

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  2. ¡Gracias, Gabriel! Bueno, dicen que en los crimenes pasionales los asesinos apuntan a la cabeza o al corazón. Mmm, aquí hay indicios.

    Saludos.

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