viernes, 7 de octubre de 2011

La canaria

La hermosa canaria del color del fuego
salió a buscar comida lejos del nido.

Y nosotros, con un hambre visceral,
(los picos abiertos, cerrados los ojos,
con un único pensamiento: ¡comer!),
gritamos vehementes, gritamos de frío.

Temblamos, nos hemos quedado tan solos.
La muerte se peina y canta su canción.

Pero la canaria está cerca, aquí llega,
sombra cálida que cubre de alimento,
plumaje nutricio que da muerte al hambre.
La canaria no es un pájaro, es un dios.

Nota: Poema seleccionado para la antología Lenta obsesión de la Editorial Dunken. 

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