jueves, 13 de octubre de 2011

Balcones

por su mirada alta.

Mirá, la viuda riega macetas
en su balconcito del centro.
Cerámica pintada a mano,
alegrías del hogar.

Más adelante ¡mirá! qué plantas.
Cómo reptan con frondoso celo
por entre rejas que niegan
el hospital de enfrente.

¡Aquel edificio! Una bicicleta
(erubescente sin asiento)
se protege a la intemperie
de unos pies que agonizan.

Mirame hundir la bombacha.
Pileta de mi balcón interno.
El encaje se frota con el jabón de pan,
y en oxímoron hierve.

No hay comentarios:

Publicar un comentario