viernes, 21 de octubre de 2011

Aldana

Aldana (alta, atractiva, audaz aunque apenas atontada) aborrecía arrugarse, aborrecía alquilarse.

Acostumbraba agacharse ante atónitos aspirantes a amantes: apagaba analmente ávidos apetitos. Aterrada, aprontando aberturas a apasionados anónimos, apagada, algo absolutamente acuchillado. Abominaba arrodillarse, asistir acabadas abundantes arrojadas al aire. Anhelaba ausentarse, alejarse. Aunque ansiaba aumentar adquisiciones amando a acaudalados: anestesistas, agrimensores, arqueros, arquitectos, algunos actores; asquerosas angustias aparecían ante Aldana.

Aldana, agobiada, acaparaba ahorros, aguardaba al amor, ansiaba abandonarse a alguien, abrazarlo. Amarlo.


18 de junio de 2000

2 comentarios:

  1. Interesante ejercicio, muy bien llevado.

    Saludos

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  2. ¡Gracias, Gabriel! Me divertí mucho en su momento cuando lo escribí.

    Saludos.

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