jueves, 11 de agosto de 2011

El sueño de la pileta y los microrrelatos

Ya van dos noches seguidas que sueño que escribo microrrelatos. Son cortos, cortísimos y geniales. Los disfruto al escribirlos; los olvido por completo al despertar.

Anteanoche soñé además que estaba en una pileta cubierta. Era muy parecida a la del club donde aprendí a nadar, pero, como sucede en los sueños, no era la misma. Esta pileta era ocre, no azul. Yo nadaba y, más o menos cuando estaba en la mitad, el agua comenzaba a levantarse en unas olas gigantes, que avanzaban en cámara lenta hacia mí. Esa lentitud era más aplastante que las olas mismas. Yo debía nadar de vuelta y cuando la ola estaba por estallar y ahogarme, yo me aferraba a una de las ventanas, a las rejas (que curiosamente estaban del lado de adentro). La ola estaba cerca, pero tardaba. Entonces me ponía a charlar con otra chica que estaba aferrada a la ventana de al lado. Por último, tomaba aire, y no recuerdo nada más.

Tal vez morí en el sueño y no había paraíso, ni infierno, ni purgatorio, ni nada de eso. O tal vez todo eso sea despertar. Tal vez todo eso sea escribirlo después.

2 comentarios:

  1. Verónica, este micro es brillante: Me gusta porque empiezas con la escritura, después pasás a la recreación confusa que supone recordar jirones de un sueño, y volvés al punto de partida que es la escritura. En el camino nos dejás algunas imágenes encantadoras como las muchachas aferradas a las rejas interiores :)

    Con tu permiso lo sumo a mi microteca.

    Saludos cordiales.

    PD. Estoy seguro que el de la vaquita lechera que leí antes que éste es uno de esos micros que soñaste ;)

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  2. ¡Gracias, Gabriel! Me alegra que te gustara. A decir verdad, lo escribí más como anécdota que como ficción, pero veo que tiene su potencial.

    Desde hace un tiempo, me entretiene preguntarle a la gente si recuerda lo que sueña. Los prácticos y escépticos contestan más frecuentemente que no. Los más soñadores e imaginativos, que sí. Así trato de mantenerme del lado imaginativo y hago lo imposible por recordar los sueños. Una manera extraña de aferrarme a la creatividad, ¿no? Y se me ha dado el soñar cosas raras, como este sueño de la pileta.

    El de la vaca no lo soñé (o sí, pero no me acuerdo), aunque estoy segura de que la inspiración vino de los sueños.

    Saludos.

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