viernes, 10 de junio de 2011

Rana y flor

La rana miró la flor amarilla junto al riacho. El viento la movía. Su silueta delicada se recortaba en el cielo, por encima de los pastos bravos.

—Soy una rana —dijo en ranés, pero la flor no contestó. Impasible, siguió meneándose, corola en alto y más amarilla que nunca.

La flor vio venir una rana. Es verde, es espantosa, no debo mirar, pensó, pero le gustó que le hablara.

La rana esperó. No había caso; la flor no contestaba. Entonces se fue saltando y la flor, al verla marcharse, lloró muchísimas lágrimas amarillas. La flor no podía ir tras de ella.


24 de julio de 2002

5 comentarios:

  1. Otro bello texto con la ranita, Verónica. Podrías hacer (o tal vez ya la tengas) una pequeña serie (5 ó 6 textos breves) con la ranita siguiendo el tono de estas dos piezas. Sería muy bueno.

    Saludos.

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  2. Me gustó mucho el otro cuento, el de la niña y la rana, que los he seguido desde los enlaces que cuelga Gabriel en facebook, digo los porque este también me encantó...Creo que me voy a matricular en ranés esta misma tarde.

    Un saludo

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  3. Tras los pasos de la ranita... casi la veo mirar suplicante, hacia arriba, cada vez que con cara de buena gente pide un poco de conversación. Muy buen final, el de la flor pegada al suelo.
    Saludos barceloneses.

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  4. Ranas y flores reales o personajes que se encuentran en algún espacio urbano... Ni poesía ni cuento, o ambos, Verónica pura!!! Beso!

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  5. Gabriel, sí, esa era mi idea originalmente, pero temía no poder mantener el estilo, habiendo pasado ya nueve años de los dos primeros textos. Sin embargo, me has dado valor con tu comentario (¡gracias!) y acabo de publicar el tercero.

    Alma y Susana, ¡muchas gracias!

    Martín, bienvenido a mi espacio, es un honor. Y ¡gracias!

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