viernes, 3 de junio de 2011

Lo bueno de la poesía

Lo bueno de la poesía es que, a diferencia del género narrativo y del dramático, no decepciona nunca a sus lectores. Puede gustar o no, conmover o no, pero nunca decepciona. El poema no es un trayecto de un principio a un final, es otra cosa: una unidad indisoluble (aunque esté dividido en estrofas). El lector no necesita adivinar ningún final y, en consecuencia, no hay posibilidad de anticipaciones incorrectas ni frustraciones. En este sentido, la poesía es un animal bastante noble. Por eso, me gusta tanto acariciarla.

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