jueves, 19 de mayo de 2011

Roberto Cambaré: Angélica

Angélica, cuando te nombro,
me vuelven a la memoria un valle,
pálida luna en la noche de abril
y aquel pueblito de Córdoba.
Si un águila fue tu cariño,
paloma, mi pobre alma. Temblando
mi corazón en sus garras sangró
y no le tuviste lástima.

No olvidaré cuando en tu Córdoba te vi
y tu clavel bajo los árboles robé.
Mis brazos fueron tu nido; tu velo, la luz
de la luna entre los álamos.

Tus párpados si por instantes
te vuelven los ojos mansos
recuerdan cuando en el cielo de pronto se ve
que nace y muere un relámpago.

La sábana que sobre el suelo
se tiende cuando la escarcha
no es blanca como la límpida flor de tu piel
ni fría como tus lágrimas.

No olvidaré cuando en tu Córdoba te vi
y tu clavel bajo los árboles robé.
Mis brazos fueron tu nido; tu velo, la luz
de la luna entre los álamos.


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