miércoles, 29 de diciembre de 2010

Libertad

Ganas de dibujar con marcador
seres con palitos en mi mano,
mujeres con polleras triángulo,
pies egipcios, grandes rulos,
hombres con galera,
pasto.

Ganas de tener la piel que tenía
cuando había seres
buenos
libres
y sonrientes
caminando
en la palma de mi mano.

Ganas de tenerlos otra vez
y liberarlos
liberarme
despacio
bajo el agua.

jueves, 23 de diciembre de 2010

Un villancico

Todos los años vuelven para esta fecha las mismas canciones populares. La tradición se vuelve fuerte. Lo que cantaban los abuelos de niños lo están cantando sus nietos. Qué es eso sino pueblo vivo, poesía.



Al Rey de los Cielos

Van los pastores de fiesta
caminito del portal,
mira que te mira la estrella, la estrella,
ay mira que te mira, mirándola van.

La noche se pone clara
y la estrella que los guía
en el pesebre se para
para anunciar al mesías.

Tocando y cantando
bailando al compás
coplillas alegres de la Navidad.

Los pastorcitos en Navidad
le regalan al Rey de los Cielos
que está en el portal
del campo la hoja,
del huerto, el lautel
y hasta cantaritos de arrope y meloja,
de arrope y meloja, de menta y de miel.

Ya le llevan al Rey de los Cielos
mantilla, pañuelo,
fajilla y corsé
porque vienen los fríos de enero
y está medio en cueros el Niño Manuel.

Ya las claritas del día
ponen luz en el portal,
mira que te mira su niño María
ay mira que te mira, mirándolo está.

José ha visto que su vara
de nardo está florecida
y azucenas en la cara
se le ponen a María.

El buey y la mula
le dan su calor
al Rey de los Cielos
que anoche nació.

Los pastorcitos en Navidad
le regalan al Rey de los Cielos
que está en el portal
del campo la hoja,
del huerto, el laurel
y hasta cantaritos de arrope y meloja,
de arrope y meloja, de menta y de miel.

Ya le llevan al Rey de los Cielos
mantilla, pañuelo,
fajilla y corsé
porque vienen los fríos de enero
y está medio en cueros el Niño Manuel.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Lo que queda

A mi abuela Lía.

Los árboles se abanicaban lentamente
en el aire fogoso de fin de año.
La ventanilla abierta del bondi
y yo, sin despeinarme.

Las casas.
Un ficus enorme.
Una señora.
Un perro de paseo.
Todo va quedando atrás.

Cosa del destino o del chofer,
me da lo mismo,
paramos a esperar luz verde
en Congreso y Galván.

En el centro de la ventanilla,
con toda la fuerza de un tsunami
apareció la casa de mi abuela.

El batón y sus anteojos verdes.
Su hermana Fina con el tecito almibarado.
El jazmín chiquito y las flores naranjas
de meloso dulzor.
El patio largo, el perro Calito.
El baño afuera.
La tele donde siempre había telenovelas.
El sillón en el que jugaba con mis primas.
Ah, y mi abuela, mi abuela.

Cómo no atragantarse con el pasado
cuando lo que queda
de la casa,
de mi abuela,
de su hermana
no entra en el marco de una ventanilla
y no pueden verlo ya otras personas
en el hueco derruido
de un terreno en construcción.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

La araña

La araña
octopática y ligera
hace escalada en la pared blanca.

Va sin mosquetón,
no hay seguros ni sogas,
sólo el precipicio.

La miro de cerca
y la dejo esconderse
en un estante.

Ojalá haya aprendido.
No todo es matar por instinto.
Viene bien cada tanto
que alguien te perdone la vida.

martes, 14 de diciembre de 2010

Sueño

Era una noche de calor,
llegaba el verano.
Y yo quería un hijo
(había nacido para eso).
Vos estabas conmigo
te ponías nervioso,
alzabas las cejas,
movías las manos.
Me decías
no todo está solucionado.
Había que esperar
y no sabías cuánto.
Las paredes se estrechaban.
Junto a mi ojo derecho
volaba una mosca.
Yo lloraba mucho,
como era de esperarse.
Miraba y todo me resultaba extraño.
No podía, no podía respirar.

Sí, el hijo, la espera,
todo un sueño.

Y ahora
cómo hago
cómo hago para dormirme.

El árbol



Descalza, las uñas pintadas de rojo,
me subo a una silla y meto el brazo
en el estante más alto del ropero.

Soy una aguja humana,
entro y salgo, entro y salgo,
repetidas veces
hasta tocar la caja.

(Un amasijo de ramas muertas,
estrellas caídas, luces apagadas).

Del otro lado de la pared, los niños
del vecino corren y cantan villancicos.
Aquí está el silencio todavía
pero a cada rama nos miramos.

Armamos el árbol,
ya está listo
un pequeño cielo fugaz
para pedir deseos navideños en casa.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Regreso

La mesa puesta, las copas, un vino.
Todo es perfecto este viernes
mientras Marsalis suena en el comedor.

Estás muy cerca.
El micro dejó atrás ya cielos abiertos,
rectangulares vacas, girasoles.
La ruta se espesa ahora como el lodo,
se hace la luz en plena noche.
Muy cerca.

Y la puerta, más hipnótica que nunca.
Hipnótica, hipnótica.

Cerca, ¡tan cerca! como
amor amor me hiciste falta
qué tal estuvo el viaje.

04 Dic 10